Vigorizante


La llegada del coronavirus en el 2020 mantuvo a las casas de retiro cerradas y a sus residentes alejados en todo momento de sus seres queridos, por lo cual fueron presa fácil de depresión, ansiedad y, sobre todo, experimentar la soledad en grado máximo hizo que muchos murieran, no por la COVID-19, sino por la situación que vivieron en su entorno.


Los cuidadores no sabían cómo actuar con los adultos mayores, al desconocer su manejo clínico ante la pandemia y sin querer acercarse demasiado al adulto mayor por temor a un contagio.


Se vivieron momentos sumamente difíciles, ya que en las casas de retiro o de asistencia hay una enorme improvisación, sin conocer los requerimientos esenciales de una persona mayor, para no empeorar su condición ante su estado de salud.


Tampoco se ve que protección civil inspeccione estas casas. Los permisos para la apertura de estos lugares deberían tener mayores exigencias y revisar muy bien las condiciones en que se encuentran las salidas de emergencia.


Todas deberían contar con un plan de protección civil, que incluya simulacros periódicos para sismos o incendios. También contar con el número adecuado de extinguidores en los lugares adecuados, y que exista personal que conozca su manejo, porque al parecer sólo los enfermeros o cuidadores pueden usarlos en caso de emergencia, ya que las fuerzas de los residentes en movilidad están deficientes o deterioradas y no hay forma de que puedan accionar estos equipos en una emergencia.


Otro punto, muy importante, que ha beneficiado a los adultos mayores es la realidad virtual, ya que empresas dedicadas a la tecnología se dieron a la tarea de aliviar el aislamiento.


Compañías interesadas en beneficiar a los adultos mayores conformaron paquetes de experiencias de realidad virtual para compilar contenidos donde la nostalgia quede atrás, ya que la vivencia de emociones con viajes a la playa, conciertos, obras de teatro y un sinfín de contenidos, los cuales hacen al adulto mayor vivir o recordar momentos muy significativos.


Las compañías como Commonwealth o Rendever Inc. incluyen en sus paquetes cascos, gogles, acceso a su biblioteca de contenidos de realidad virtual y soporte continuo, con un costo inicial más el pago de una suscripción y contratos desde dos años.


Los proveedores de cuidados para adultos mayores también afirman que la tecnología de RV es cautivadora y fácil de usar.


La experiencia en la unidad de apoyo de memoria se llevaron la grata sorpresa de ver cómo la gente se vuelve más alerta. También se utiliza este sistema en la sección de cuidados de memoria para quienes sufren demencia, y en el área general de residencia asistida.


Otro beneficio es que la RV también puede conectar a adultos mayores con familias que viven lejos. Esto es algo que cada vez se verá más, ya que las personas jóvenes se están convirtiendo en una nueva modalidad de “nómadas” en su forma de vivir y trabajar, dada la experiencia del “home office”.


También existe una app para que las familias compartan una gama de experiencias virtuales juntas, como nadar con delfines o jugar una partida de ajedrez.


La RV está siendo adoptada por un número cada vez mayor de comunidades de cuidados a largo plazo, que recurren a los dispositivos para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los adultos mayores en constante crecimiento.


Los proveedores de está tecnología consideran que dejar que los residentes experimenten por entornos virtuales ciudades distantes o paseos al aire libre, les ayuda a combatir una serie de condiciones propias de la edad, como soledad, depresión e incluso déficits cognitivos.


Habrá que apostar por esta forma de vida en una era totalmente tecnológica, para sobrellevar nuevas costumbres y acciones en los años por venir y estar preparados para tener una pensión digna con la cual podamos cubrir el costo de muchas nuevas modalidades que serán parte de la vida cotidiana de todos los futuros adultos mayores.