UNAM y Stanford: recorrido por la sexta extinción

El doctor Ceballos, del Instituto de Ecología de la UNAM, nos da un repaso sobre los 10 capítulos de su libro subtitulado La extinción de aves y mamíferos por el ser humano.

Salvarnos es salvarte a ti mismo, parece decirnos con la mirada el gorila que posa en la portada de La aniquilación de la naturaleza, libro de Gerardo Ceballos y de sus colegas Anne H. Ehrlich y Paul R. Ehrlich, de la Universidad de Stanford.


El doctor Ceballos, del Instituto de Ecología de la UNAM, nos da un repaso sobre los 10 capítulos de su libro subtitulado La extinción de aves y mamíferos por el ser humano.


1. El Legado aborda la rica y desconocida biodiversidad de la Tierra. Sólo se tiene registro del 2 por ciento de plantas, animales y microorganismos.


2. Extinciones naturales. En la evolución ocurre la especiación (generación de nuevas especies) y la extinción. En general la tasa de especiación es mayor que la extinción, por eso ha aumentado la diversidad biológica en los últimos 700 millones de años. Sin embargo, ha habido periodos en los que las tasas de extinción son mucho más elevadas. Se conocen como extinciones masivas.


3. El Antropoceno. Vivimos en un periodo geológico que se ha llamado así, porque los cambios en el planeta son dominados por las actividades humanas. Por ejemplo, en los últimos 600 millones han ocurrido cinco extinciones masivas, por alguna catástrofe natural. En tiempos normales, las tasas de extinción son bajas. En los periodos de extinción masiva, son mayores del 70%. Pero éstas ocurren en cientos de miles o millones de años.


En contraste, la Sexta Extinción Masiva está ocurriendo en el último siglo. Lo peligroso es que en ese lapso las especies no tienen tiempo para adaptarse, evolucionar y enfrentar nuevos cambios.


4. Cantos silenciados. Trata de todas las que se han extinguido. En este capítulo un pasaje te introduce a la colección de ornitología de la Academia de Ciencias de California, en donde el horror se convierte en tristeza al ver disecados al pájaro carpintero imperial que habitó la Sierra Madre Occidental y al Petrel de la Isla de Guadalupe, ambos de México.


5. Aves en apuros. Existen innumerables aves en peligro de extinción, como el cóndor de California, el águila Arpía, la guacamaya Jacinta, el ibis calvo, la grulla gritona y muchas más.


6. Mamíferos que ya perdimos, como la vaca marina de Steller, la foca monje del Caribe y el lobo de Tasmania, que era parecido a un manatí. La vaca marina de Steller fue descubierta en 1768 por una expedición de más de tres mil hombres, encabezada por Vitus Bering, al sudeste de Rusia. 27 años después no quedaba una.


7. Mamíferos en peligro. Abundan las especies de mamíferos en peligro de extinción. La lista parece interminable e incluye a elefantes, rinocerontes, jirafas, tapires, jaguares, osos, perritos de las praderas y tantos más.


8. ¿Por qué todo importa? Porque tenemos servicios ambientales o beneficios por el buen funcionamiento de la naturaleza. Sin la polinización de las abejas no tendríamos alimento. Tampoco sin la dispersión de semillas por otros animales. Muchas, si no pasan por su tracto digestivo (las escarifica), no pueden germinar. Otros beneficios, entre muchos más, son la correcta combinación de los gases de la atmósfera que permite la vida en la Tierra, la cantidad de agua potable y el ciclo de nutrientes.


9. Causas de la extinción. La destrucción del hábitat, la explotación indiscriminada —legal e ilegal— de fauna y flora, el tráfico de especies, el cambio climático, las especies invasoras y la contaminación son las más prominentes.


10. Más allá del duelo. No se trata de quedarnos todos apremiados, sino de poner un poco de luz y redoblar esfuerzos para evitar la extinción masiva de especies.


Qué hacer

En un listado de acciones que propone Ceballos está votar por partidos y candidatos con una agenda conservacionista del medio ambiente.

Apoyar las iniciativas del gobierno y de la Iniciativa privada en pro del ambiente y oponernos a aquellas que atentan contra la naturaleza.


Apoyar los movimientos ambientalistas a nivel nacional y global, como las acciones para evitar extinciones de People versus Extinction y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.


Premiar no solo a los científicos por los artículos y libros que publican, sino por su involucramiento activo en defensa y conservación del ambiente.


Reducir el consumismo. Nadie necesita cambiar cada año de computadora, de celular ni necesita 20 pantalones. Cambiar nuestros patrones de consumo tienen efectos positivos.


Comprar a los productores locales. No sólo porque sus productos son más orgánicos, sino porque al cultivarlos su misma labor es conservacionista.


Usar racionalmente el agua y menos químicos para evitar la toxificación del medio ambiente.

No tener mascotas silvestres para desincentivar el tráfico de especies. Selfies de biólogos con este tipo de especies mandan un mensaje equivocado.

Apoyar las reservas naturales como Los Tuxtlas en Veracruz, Chamela-Cuixmala en Jalisco, Sisal en Yucatán, la Reserva del Pedregal de San Ángel en CU, etcétera.


Durante la pandemia del Covid 19, los parques nacionales y las reservas de la biosfera como Calakmul, por falta de vigilancia, han sido asediadas y saqueadas por talamontes y por traficantes de especies, así como invadidas e incendiadas.


Aunque hay muchas especies y poblaciones amenazadas gravemente, si redoblamos esfuerzos es posible que las podamos salvar. Hay esperanza. Pero el reto es planetario.


La aniquilación de la naturaleza es un libro que habla de que hay muchas razones para salvar a la naturaleza. Una de ellas es que si la salvamos probablemente estemos salvando el futuro de la humanidad.


Este libro fue publicado originalmente en inglés en 2015. La primera edición en español (Océano, 2021) está actualizada. Más de 100 imágenes nos muestran aves y mamíferos extinguidos o en apuros. Está escrito en un lenguaje accesible para todo público.