Una ventana al futuro

Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza


Cuatro Ciénegas se localiza en la región centro del desierto de Coahuila / Chihuahua. Ahí encontraras diversidad de flora y fauna endémica. Tiene bellos manantiales y lagunas con la peculiaridad de estar rodeadas del desierto. En suma, algo increíble, considerado un ecosistema único y fascinante.


Cuatro Ciénegas, Coahuila, es un “mundo perdido” donde las comunidades marinas del periodo Precámbrico subsistieron, aunque el mar se retiró hace 35 millones de años.


Está en marcha un proyecto impulsado por un equipo científico de 30 investigadores de México y Estados Unidos, encabezado por Valeria Souza Saldívar, del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, quien explicó que con educación y ciencia se puede transformar la economía de la población de ese valle.


Para trabajar en el proyecto se inauguró el Laboratorio de Biología Molecular y Biotecnología en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 22 Venustiano Carranza Garza (CBTA22, con sede en ese municipio coahuilense.


Cuatro Ciénegas es una “máquina del tiempo” extraordinaria, y probablemente el lugar más diverso de la Tierra. Es el único “donde las criaturas que transformaron al planeta se quedaron para siempre, y debe ser conservado”.


Sin embargo, es un sitio con extrema pobreza, en la mitad de la “nada”, en el desierto, con 10 mil personas que necesitan sobrevivir y donde entraron en el falso paradigma de la conservación contra el desarrollo. Sólo a través de la preservación del ambiente puede haber un verdadero crecimiento.


En este proyecto los jóvenes bachilleres van a hacer biología molecular “porque necesitamos que tengan el sentido de descubrimiento, de posesión del sitio, para que al apropiárselo lo protejan”, se vean involucrados y hagan conciencia de que están en el lugar para explorar e investigar.


El plantel tiene 10 profesores que recibieron capacitación en el Laboratorio Nacional de Genómica y Biodiversidad del Cinvestav Irapuato, donde aprendieron a aislar ADN e interpretar lo que “dice” una vez secuenciado.


Los bachilleres investigarán y aprenderán en campo cómo se llama el organismo que encuentren, obtener el ADN, secuenciarlo, compararlo con una base de datos que contiene 10 millones de secuencias de “bichos” de Cuatro Ciénegas, y que, en caso de tratarse del descubrimiento de una nueva especie, le pongan su nombre.


No sólo eso. El siguiente paso es que los bioprocesos que realizan las bacterias, que todo ese metabolismo ancestral que transformó al planeta para siempre, se ponga a “trabajar” en favor de la gente del lugar. Para ello, ya hay biotecnólogos en busca de bioprocesos patentables.


Por ejemplo, expertos trabajan en la búsqueda de una bacteria que se “coma” a otra, que a su vez se “come” los ductos de petróleo. También se encuentran antibióticos nuevos y sustancias que limpian el ambiente y degradan lo que sea.


Es en este tipo de proyectos dónde se debe apoyar, en vez de jugar a ser Simón Bolívar y tratar de ser el salvador de dictaduras, dictaduras que tienen sometidos a los pueblos. La culpa no es del embargo comercial que mantienen los Estados Unidos. ¿Por qué tienen atrapadas a las personas, porque no tienen libertad?


En un futuro, los jóvenes encontrarán moléculas nuevas con alguna utilidad y las van a patentar. La finalidad es que Cuatro Ciénegas sea el centro de desarrollo de biotecnología de México, responsable, al servicio de la sociedad, donde no exista la avaricia de las grandes compañías. Aquí sería hecho por la gente y para la gente”.


La meta a corto plazo es que los ejidatarios cambien sus hectáreas de cultivo de alfalfa por invernaderos, para producir las mejores hortalizas y frutas de la región, orgánicas, en hidroponia y, sobre todo, conservar al máximo el recurso más importante del planeta: el agua.


El laboratorio, donde podrán laborar de forma simultánea 14 alumnos y dos profesores, tiene dos mesas de trabajo, clima, instalaciones eléctricas, de gas y agua. Es un espacio sencillo, pero suficiente y competente.


Contará con todo lo necesario para cultivar bacterias; aislar, limpiar y amplificar material genético; por lo tanto, tendrá centrífugas, refrigeradores, congeladores a menos de 20 grados centígrados, tanques de nitrógeno líquido, máquinas de amplificación de ADN llamadas PCR, computadoras, cámaras y microscopios.


Cuatro Ciénegas no es sólo una ventana al pasado, sino al futuro. La ciencia, los investigadores, están apostando por una gran transformación en ese lugar y le han dado un valor agregado al desierto que la gente no sabía que tenía.


“Los jóvenes tienen la fortuna no sólo de haber crecido en el lugar más extraordinario del planeta, sino de tener a un equipo científico maravilloso que trabaja para ellos”.


Parecería que la educación en provincia tiene más ventajas de estudiar al aire libre, de trabajar en campo y ser operativos; poder lograr la combinación perfecta de tener teoría y práctica.


quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx


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