Un mundo lleno de buenas intenciones

Por Araceli Mendoza

@Arinmaldoza


Un mundo distinto después y, actualmente, con la COVID-19. Todo fue trastocado y se hizo un cambio. La nueva era es, está y seguirá, porque la pandemia no ha terminado; sigue presente, aunque hayan vacunado a un buen número de personas, todavía falta mucho para erradicar la enfermedad y es posible que tengamos que convivir con ella varios años.


Tener buenas intenciones es muy bueno. Todos queremos un mundo maravilloso, lleno de amor, de cosas sin complicaciones; sin corrupción… cuando escucho esto de un mundo sin corrupción, me pregunto si es en serio lo que escucho.


Querer esto requiere buena educación de los ciudadanos, formación en valores universales -los cuales, por cierto, cada vez se relajan más para que cada quien los acomode a su beneficio y muchos los han desaparecido-. Recordemos que en gobiernos anteriores se desapareció el civismo de las materias escolares, pese a ser fundamental para todo ciudadano.


Las mujeres no han encontrado apoyo por parte de las familias y, menos aún, por las autoridades, para tener el lugar que merecen como seres humanos. Todo ha sido consecuencia de la falta de educación, no de permitir o continuar los usos y costumbres, sino de respeto.


Tenemos tantos temas que laceran a la sociedad, como la violencia, la falta de trabajo, de escuelas en poblaciones muy retiradas y atrapadas por grupos delincuenciales, que impiden el progreso de estos lugares, y sin las instalaciones tecnológicas que deberían tener estas comunidades para seguir las clases a distancia.


Esa es una buena intención, pero desgraciadamente la empresa que controla la Internet es propiedad del hombre más rico de México. No sé cómo tiene tanto contacto con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien sataniza a los empresarios ricos que se aprovechan del pueblo, y desde luego la empresa TELMEX ha sangrado los bolsillos de quienes menos tienen, porque hoy es indispensable tener un teléfono inteligente.


Por cierto, estos equipos han sido la salvación en la pandemia para que niños pudieran estudiar en esa pantallita, buscando señal en las calles, porque el costo de la Internet es altísimo para las madres solteras o familias marginadas.


No se ha dado apertura libre a la Internet, por intereses de este empresario que detenta la la concesión de TELMEX, un patrocinador más del gran premio Fórmula 1, la carrera de autos fifí tan apreciada por los morenistas.


Madres con la responsabilidad de no dejar a los hijos sin instrucción académica, han desistido de sus ambiciones, muchas veces por la pérdida de sus trabajos.


¿Dónde podría estar el mundo maravilloso que plantea, una y otra vez, el presidente de la transformación? Sí, ese que dice ver “jóvenes con futuro” “sembrando vida”, cuando en los medios de comunicación vemos a los niños de diferentes poblaciones armados, en lugar de estar en la escuela.


No son atacados a fondo los problemas de seguridad; los grupos se pelean lugares para la venta de drogas, sin importarles la sociedad, los turistas. Estos grupos ya no se detienen con nada: matan a quien se ponga enfrente, sin importar ningún valor humano.


A nivel internacional se emiten advertencias para no viajar a México por la inseguridad y por la mala estrategia sanitaria para atacar la COVID-19. La pandemia mantuvo cerrados centros turísticos y provocó pérdidas de empleos, y ahora la reapertura ha causado graves actos de violencia.


¿Cómo acabar con la corrupción? ¿Con abrazos? ¿Con renuncias de funcionarios? Es muy difícil crear un mundo feliz y diferente cuando se ha perdido la educación, la cultura, la investigación, temas de los que sí debería ocuparse y preocuparse el gobierno de la 4T.


quehaydenuevoviejo760@yahoo.com.mx