Trabajar sin fin




La mentira más grande que nos han dicho es que el fracaso es el final de todo, la segunda mentira más grande es que hay que trabajar sin descanso.


Pareciera que el reflejar que siempre estamos ocupados y a prisa es sinónimo de éxito y progreso, que sacrificar lo que más te importa es necesario para garantizar llegar a la meta.


Sin embargo, la realidad es que el tiempo NO es dinero ni estar ocupados significa que somos más productivos.


¿Te has preguntado cómo los grandes líderes que inspiran tienen tiempo para ser exitosos, tener un gran impacto y además vivir una vida increíble?


La clave está en encontrar la fórmula para romper nuestros límites. Aprender el arte de priorizar y desarrollar el hábito del enfoque, por que esto nos permite dirigir nuestra energía y volvernos dueños de nuestro tiempo.


PRIORIZA


Las prioridades las decides tú. Y por favor, no las escribas en una lista interminable de to-do’s. A veces hacemos listas infinitas de cosas que ni siquiera importan, y que obviamente terminamos no haciendo, al día siguiente se acumulan más tareas que tampoco terminamos haciendo y el día después, otras más. Así día tras día, generandonos simplemente una sensación de ocupación y preocupaciones innecesarias.


DELEGA


Sabiendo qué y a quién. Empieza por delegar lo que tú odias hacer, porque seguramente no lo harás con la mejor calidad. Identifica qué es lo que sí debes hacer, aquello en lo que si aportas valor. Entrega responsabilidades, brinda las herramientas necesarias para alcanzar los objetivos, y conviértete en un guía, un acompañante.


FRACASA


Es parte del crecimiento, acéptalo. Al delegar hay una curva de aprendizaje, suelta el control.


Estar ocupado no significa que estés haciendo algo de valor. Aprendamos a priorizar y crear tiempo para pensar no sólo en lo que tenemos qué hacer, si no en todo lo que podemos lograr.