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Tapetes utilitarios

Por Ricardo Burgos Orozco

Cuando era reportero conocí a varios políticos de diferentes niveles, entre ellos gobernadores, líderes de partidos, senadores y diputados. Me acuerdo mucho del poderoso Alfonso Martínez Domínguez, de Nuevo León; Samuel Ocaña García, de Sonora; Luis Marcelino Farías, senador, diputado y presidente municipal de Monterrey, y Gustavo Carbajal Moreno, líder priista. En varias ocasiones me tocó entrevistarlos; por supuesto, todos ellos fueron institucionales al partido en el poder y al presidente de la República de aquel entonces.

Sin embargo, lo que están haciendo Ricardo Monreal, líder del Senado, y los gobernadores Cuitláhuac García, gobernador de Veracruz y Layda Sansores, de Campeche –los tres del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), llega al límite de la humillación, la degradación, la lambisconería, para quedar bien con Andrés Manuel López Obrador, no con los ciudadanos ni con el “pueblo”.

Apenas hace unos días, Monreal, quien me parecía hasta hace poco un político digno, honrado y firme en sus convicciones, declaró que prefería no pelear por la candidatura presidencial que traicionar a López Obrador. Dio a entender que se iba a plegar a las instrucciones que le dé el presidente, sean las que sean.

Sólo bastó que Monreal fuera invitado nuevamente a una reunión con el presidente para que diera su brazo a torcer. Después del encuentro declaró muy emocionado que López Obrador lo trató con deferencia, amabilidad y compañerismo. No cabe duda que el hombre de Macuspana es un genio para la comunicación política y las relaciones públicas.

El gobernador Cuitláhuac García Jiménez organizó un mitin el sábado 20 de mayo exclusivamente para quedar bien con López Obrador. Acarreó a unas diez mil personas, las parapetó en el centro de la Ciudad de México, frente a la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con ataúdes a cuestas en los cuales les pintaron los nombres de las ministras y los ministros, en especial contra la presidenta Norma Piña. Armaron un espectáculo completo frente a esa sede.

Por supuesto, el gobernador de Veracruz fue muy criticado; el presidente dijo que estuvo bien, aunque reconoció que el mandatario estatal “se sobrepasó” un poco. Mientras tanto, Veracruz está viviendo una etapa de violencia que nunca antes había tenido; ocupa el tercer lugar en feminicidios y el sexto lugar en casos de violencia familiar. De la economía ni hablamos.

Ya todos saben el triste papel que está haciendo Layda Sansores como gobernadora de Campeche y como testaferro para filtrar sonidos, acusar a la oposición de todo lo que se pueda, en especial al dirigente del PRI y su paisano Alejandro Moreno. También es buena para el baile y dedicar poemas y composiciones al presidente. La economía del estado no anda muy bien y la violencia contra las mujeres en aumento.

Tres casos de personajes públicos que han dado mucho de qué hablar en estos días y que seguramente no les importa haberse transformado en simples tapetes utilitarios.

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