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Ricardo Mejía perdió el piso, traicionó al presidente y no va a ganar Coahuila

Por Ricardo Burgos Orozco



Cuando era reportero visité algunas ocasiones Coahuila de Zaragoza, principalmente Saltillo y Torreón. Me gusta su tranquilidad y la amabilidad de la gente. Vito Alessio Robles, militar e historiador del estado, aseguraba que el nombre provenía de la conjunción de “coatl” y “wilana”, que en náhuatl significa “lugar donde se arrastran las serpientes”; otro historiador, Tomás Zepeda, afirma que su origen viene de “kwawitl”, árbol.


La entidad tiene un poco más de tres millones de personas y de ellos un millón 300 mil son ciudadanos en edad de votar. La gubernatura nunca ha sido ganada por otro partido que no sea el Revolucionario Institucional (PRI), aunque este año esa circunstancia podría cambiar con Armando Guadiana como candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Las elecciones son el próximo 4 de junio.


El aspirante morenista es ingeniero civil, empresario, político y actual senador de la república. Ganó la encuesta interna al exdiputado federal Luis Fernando Salazar y a Ricardo Mejía Berdeja, ahora exsubsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal.


Mejía Berdeja no reconoció el resultado, se inconformó, organizó reuniones internas con algunos seguidores para que lo apoyaran y terminó por buscar cobijo en el Partido del Trabajo, que inexplicablemente no se adhirió a Morena siendo un organismo político satélite del mejor postor. Ahí no está claro que se prometieron mutuamente el líder del PT, Alberto Anaya Gutiérrez y el mismo exsubsecretario federal.


Ahora Ricardo Mejía Berdeja ya es oficialmente candidato del PT a la gubernatura del estado. La realidad es que no es muy conocido en la entidad, aunque durante el tiempo que fue funcionario federal se promovió hasta la saciedad; aprovechaba cualquier oportunidad para organizar reuniones locales, dar discursos, y hacer labor proselitista.


Pese al mensaje claro del presidente Andrés Manuel López Obrador de respetar el resultado de la encuesta, Mejía Berdeja se empecinó en continuar con su intención, hacer a un lado las sugerencias del ejecutivo y lanzarse por su cuenta a su aventura política. Lo peor es que ya hasta culpó al dirigente de Morena, Mario Delgado, de corrupto y de amañar resultados electorales para su beneficio, entre otras acusaciones.


Cuando anunció su salida de la Subsecretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, López Obrador reveló que Mejía Berdeja ni siquiera se despidió de él. Fue una clara actitud de descortesía y traición para quien le dio una proyección que nunca antes había tenido y sobre todo le permitió la posibilidad de crecer políticamente.


El próximo 4 de junio Ricardo Mejía Berdeja se juega su futuro con el PT. Difícilmente va a ganar, pero él le está apostando a sus sueños; sinceramente será muy difícil que triunfe frente a dos candidatos muy arraigados en el estado como Armando Guadiana y Manolo Jiménez, del PRI, quien incluso fue presidente municipal de Saltillo.


Ricardo Mejía Berdeja sólo va a dividir el voto de Morena en Coahuila y terminará perdiendo. Triste final para un hombre que juega a ser político sin todavía serlo.

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