Revelado mi manual personal para surcar la información


Por Carol Perelman


Como regalo de primer aniversario de pandemia, y espero no celebrar ni uno más, presento las herramientas que diariamente pongo a la práctica para avanzar con seguridad entre los montones de información que ininterrumpidamente me abruman; y estoy segura que a todos.

Cuando suena por la mañana el despertador están ya esperando un sinfín de noticias forwardeadas en decenas de grupos de whatsapp, varios avisos en Facebook, promociones por Instagram, notas en los diarios que buscan nuestra solicitada y escasa atención, recomendaciones por todos lados y advertencias por donde miramos.


¿Cómo saber qué sí y qué no? ¿Cómo discernir entre lo que está bien difundir y lo que es mejor ignorar? Entre tanta madeja es normal sentirse confundido. Hasta intoxicado. Pero, “si lo mando la comadre, mi mejor vecina, obviamente tiene razón", o “es que es de mi jefe, él sí que sabe; sin duda lo debo de atender.”


Luego de prácticamente 365 días de coronavirus he decidido hacer un análisis para encontrar el mecanismo que utilizo, y los errores que más frecuentemente encuentro, en mi labor como divulgadora de la ciencia, ahora puntualmente comunicando lo que sucede entorno a la pandemia.


Espero que lo que este ejercicio arrojó te sea de utilidad y te conviertas en un experto crítico de la información, que afines tus sentidos para discernir entre lo que sí vale la pena y lo que es mejor no hacer viral, para que juzgues antes de reenviar y evalúes sin consumir. Hoy, en que la información puede ayudarte a llevar una vida más segura o no, es vital poner esto a la práctica, por ti, por tu familia y tu comunidad, para que no seas parte de la cadena de desinformación, propagando como repetidora cualquier conjunto de palabras que recibes, y solo transmitas lo que potencialmente beneficia a todos.


Ahora sí, mi caja de herramientas para que leas entre líneas se compone de un enfoque, un consejo y tres archivos para clasificar. Vamos por partes.


Primero, el enfoque


Para ello hay que entender que existe una relación entre cada uno de nosotros y nuestro entorno. Albert Einstein estaría de acuerdo que todo es relativo y depende del observador. Así tal cual veo la realidad. El entorno son las circunstancias y nosotros, con nuestras acciones y pensamientos podemos darle un sentido y una relevancia a esas circunstancias, es decir, podemos otorgarle un contexto.


Desde inicios de la pandemia me he dado cuenta que muchas de las notas que recibimos hablan de las circunstancias y a veces omitimos la labor de darle contexto, y sin él es imposible comprender realmente las implicaciones, su relevancia y sentido. Así que como primera herramienta creo fundamental que siempre busques el contexto. Como ejemplo, una fogata es solo eso, un conjunto de leños encendidos consumiendo oxígeno, es una circunstancia; pero puestos en una recámara de mi casa o en un día de campo dando luz y calor, cambia el contexto de esa misma circunstancia.


Segundo, un consejo


Es fundamental discernir entre lo que sí es ciencia y lo que no es ciencia; el gran problema de la demarcación. Una forma rápida de hacer esta distinción es buscando el método que logra lo que la nota presume. La ciencia es clara y describe todos los procedimientos; existe un camino certero donde puedes unir los puntos y una explicación evidente; en la ciencia no hay magia, pasos secretos, ni justificaciones cantinflescas. Lo que sí, y mucho cuidado, es que si la nota utiliza palabras técnicas y rimbombantes no es significado de que es ciencia, para nada, sólo indica que quien lo escribió maneja un gran vocabulario.


Siempre es buena idea verificar el origen, la fuente de la nota; pero lo mejor es subrayar que la ciencia no es dogmática ni totalitaria, siempre deja espacio para la duda y para aún más investigación.


Si lo que recibes es contundente y asevera resultados sin presentar nuevas preguntas, lo más probable es que esté basado en pseudociencia, fantasía o magia. Importante también aclarar que la ciencia no trata de demostrar teorías. No, lo que hace es exponer posibles hipótesis y busca aniquilarlas para hacerlas más robustas.


Los científicos saben que demostrar que la fuerza de gravedad existe no se logra soltando millones de objetos desde una altura verificando que caen siempre hacia el centro de la Tierra. No, eso no es ciencia; los científicos demuestran la existencia de la fuerza de gravedad encontrando que no hay objetos que suban al soltarlos. ¡Piénsalo, es un ángulo diferente! Lo describió el filósofo judío Karl Popper utilizando la idea de que ver muchos ejemplares de cisnes blancos no comprueba la idea de que todos los cisnes son blancos, basta encontrar uno negro para refutarla. De esta manera, una teoría se fortalece en la medida que no se logre falsear.


Si recibes una recomendación que en esencia es sencilla, que no permite cuestionamientos ni se atreve a ser revisada, o promete grandes conclusiones sin explicar cada una de las aristas, estas leyendo algo que seguramente no es ciencia.


Para tener un ojo experto te invito a ejercitarlo, pon en tela de juicio todo; mereces que la información que consumes pase un filtro riguroso. Más ahora durante la pandemia, en que un mensaje puede desinformar y poner en riesgo tu seguridad, tu salud, incluso tu vida.


Tercero, los tres archivos para clasificar


Aquí un trío de conceptos que te ayudarán a dar contexto a la información que recibes.


1. Necesario y Suficiente


Lo necesario brilla por ausencia y lo suficiente ayuda a que el fenómeno exista. Por ejemplo, para que acabe la pandemia es suficiente con que vacunemos rápido a más de dos terceras partes de la población mundial, pero mientras se logra, es necesario seguir usando cubrebocas, mantener la distancia y las demás medidas no medicamentosas de prevención.

Me dio gusto cuando hace unos días Hillary Clinton usó estos dos términos, al responder a una pregunta sobre la importancia de tener una oficina para Asuntos de la Mujer en la Casa Blanca. Contestó: “es necesario, pero no suficiente”.


Así, cuando te llegue información, júzgala; ¿están refiriéndose a condiciones suficientes o necesarias?, y con ello podrás dar un mejor contexto, un significado y relevancia.


2. Casualidad y Causalidad


Sin duda no es lo mismo. Suena parecido, pero en una hay una relación entre la causa y su efecto, y en la otra hay una concurrencia en tiempo y espacio, pero ninguna evidencia más allá de la casualidad anecdótica.


Por ejemplo, el que la tía esté tomando alguna sustancia para prevenir la COVID-19 y no se ha contagiado es un hecho que no demuestra una causalidad; es solamente una buena casualidad. O si alguien se vacunó y después le dio COVID-19, es también una casualidad, ya que es imposible que la vacuna provoque la enfermedad.


A veces, algunas notas buscan el amarillismo y presumen conjeturas que pudieran parecer causalidad, cuando en realidad son hechos simultáneos y simples casualidades. Hay que tener cuidado, detectarlos y diferenciarlos.


3. Ideal y Real


Es importante, para poder dar contexto a lo que leemos, comprender en qué situación se da el evento que se está comunicando; en condiciones ideales o reales. No es lo mismo. Cuando los científicos realizan sus experimentos lo hacen en condiciones controladas para minimizar que otras variables intervengan; de esta forma, pueden encontrar si existe causalidad.


Sin embargo, en la realidad intervienen muchos factores que pueden interferir y alterar los resultados, por lo que es fundamental tener la sensibilidad para comprender esta diferencia. Las circunstancias y su contexto.


Por ejemplo, las vacunas contra la COVID-19 fueron probadas en miles de voluntarios para determinar su eficacia en estudios de Fase 3 controlados y rigurosos, por lo que podemos confiar en sus resultados.


Pero ahora que se están aplicando estas vacunas a la población general, a millones de personas, estaremos midiendo la efectividad, el comportamiento de las vacunas en condiciones reales, donde intervienen muchas variables a la vez, como, por ejemplo, la posibilidad de que una persona decida no regresar por su segunda dosis.


Con esto resumo los conceptos necesarios, y no suficientes, para que puedas hacer una buena crítica, para que juzgues lo que recibes y le des su debido contexto; para que tengas mayor literacidad científica, consumas solamente lo que está basado en evidencia y encuentres certidumbre entre tanto desconcierto.


Sin duda, para entender a la ciencia no tienes que saber epidemiología, biología, química y matemáticas. Sí ayuda, pero para eso están los glosarios; pienso que para comprender a la ciencia hay que, más bien, encontrar su enfoque correcto (identificar las circunstancias y asignar un contexto), reconocerla (visualizar el método), demarcarla (es ciencia o pseudociencia) y catalogar sus condiciones (necesario/suficiente, causalidad/casualidad, ideal/real).


¡Enhorabuena, y bienvenido al hermoso mundo de la divulgación de la ciencia!, que más allá de traducir, es dar contexto a las preguntas y a los intentos de respuestas de la ciencia. Porque, sí, lo único seguro en la ciencia es que de una pregunta surgen muchas más. Una disciplina que está en constante escrutinio, revisión, y superación, y que es de todos y para todos.


Ahí está, mi manual personal revelado… aún en construcción.