Reciclan metales en dispositivos móviles para hacer las medallas olímpicas

El Proyecto Medalla Tokio 2020 sumó la participación ciudadana para reciclar millones de dispositivos móviles y extraer el oro, plata y bronce de las preseas.

La mirada del inglés Thomas Daley a su medalla de oro crea una imagen de expectación y curiosidad. ¿Sabrá de dónde provino el metal precioso de la presea que simboliza su esfuerzo?


Para las medallas olímpicas y paralímpicas de Tokio 2020(1) el comité organizador nipón puso en marcha un proyecto de dos años para reciclar los metales preciosos de dispositivos electrónicos donados por la población. De esta forma, de dispositivos móviles se obtuvieron 32 kilogramos de oro, 3 mil 500 kilogramos de plata y 2 mil 200 kilogramos de bronce para las preseas que reconocen a los atletas de estas olimpiadas.


El proyecto buscó integrar a la población nipona en la justa olímpica, así como hacer consciencia sobre la importancia del reciclaje y la basura electrónica que genera la industria.

Entre abril de 2017 y marzo de 2019, el 100 por ciento de los metales necesarios para fabricar las aproximadamente cinco mil medallas de oro, plata y bronce se extrajeron de pequeños dispositivos electrónicos aportados por personas de todo Japón. Los metales son conductores de electricidad y se emplean en diversos componentes micro electrónicos de los dispositivos.


“Agradecemos la cooperación de todos en este proyecto. Esperamos que nuestro proyecto de reciclaje de pequeños productos electrónicos de consumo y nuestros esfuerzos por contribuir a una sociedad sostenible y respetuosa con el medio ambiente formen parte del legado de los Juegos de Tokio 2020”, señala el comité organizador de las olimpiadas que se celebran estos días.


El Proyecto Medalla Tokio 2020 colectó casi 80 mil dispositivos en todas las municipalidades de Japón y poco más de 6 millones más por el operador de telefonía móvil NTT docomo más grande del país. De acuerdo con la legislación nipona de reciclaje, los dispositivos donados fueron clasificados y desmantelados por contratistas acreditados.


Cuando se lanzó el proyecto en abril de 2017, tuvo la participación de aproximadamente 600 municipalidades. Al final de la convocatoria, en marzo de 2019, esa cifra había aumentado a más de mil 600. Hubo una importante campaña de relaciones públicas y se establecieron puntos de recolección para facilitar la contribución de la gente.


El logro de los japoneses es notable, aunque su antecedente podría remontarse a los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando el 30 por ciento de la plata esterlina para hacer las medallas de oro y plata se obtuvo a partir de materiales reciclados de automóviles. Adicionalmente, se espera que para los Juegos Olímpicos de París 2024, se repita la iniciativa.


CONCIENCIA.

En 2020 el informe Global E-waste Monitor señaló que en el año anterior en el mundo se generó una cifra récord a nivel mundial de 53,6 millones de toneladas de basura electrónica, un 21 por ciento más respecto a 2014 y advirtió que para 2030 la cantidad anual de desechos electrónicos alcanzará los 74 millones de toneladas.


“Es la insaciable voracidad por todos los tipos de aparatos electrónicos dotados de placas o baterías en todo el mundo por el aumento de la clase media a nivel global”, dijo Ruediger Kuehr, director del programa SCycle de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), quien colaboró en el informe. “Está creando montañas de basura electrónica gracias también a las bajas tasas de recolección”, agregó el investigador.


De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2019 estos desechos se quemaron o desecharon en los basureros de países en desarrollo. El documento de la ONU agrega que los desechos, por continente, se suman de la siguiente forma: Asia, con 24,9 millones de toneladas; seguido por América con 13,2 millones de toneladas, Europa con 12 millones, África con 2,9 millones y Oceanía con 0,7 millones. “Sin embargo, si se estudia por cantidad de habitantes, Europa encabeza la lista con 16, 2 kilogramos per cápita; Oceanía ocuparía el segundo lugar con 16,1 kilos por habitante mientras que América sumó 13,3 kilos, Asia 5,6 kilos y África 2,5 kilos”.