¿Qué pasó con las promesas a los jóvenes pobres?

Por Omar Garfias

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro garantizará a las juventudes el acceso al trabajo y al estudio, será factor de transformación del país y ejemplo para otras naciones”. Andrés Manuel López Obrador. 13 de septiembre 2018.

En 2018 había 16 millones de jóvenes en situación de pobreza y en 2020, 17 millones 600 mil.


En las visitas a los hogares, el INEGI encontró un millón 600 mil más mexicanos en situación de pobreza cuya edad está entre los 12 y los 29 años.


La pobreza de los jóvenes creció el 10 por ciento en los dos primeros años del actual gobierno federal.


De esos jóvenes, los que viven de peor manera son los que tienen ingresos menores a 1 mil 702 pesos mensuales y tienen más de tres de estas carencias: no estudian p no terminaron la secundaria; no tienen acceso a servicios de salud ni a una alimentación nutritiva; viven en casas construidas con cartón ó lámina; no tienen drenaje, agua entubada o electricidad y no tienen un trabajo formal con ahorro para su vejez y pensión en caso de enfermedad o accidente.


Estos jóvenes en situación de pobreza extrema, fueron más en 2020 que los que había en 2018. Novecientos mil muchachos más cayeron a la miseria en dos años.


La pobreza extrema de la juventud mexicana creció 36 por ciento, de 2 millones 500 mil a 3 millones 400 mil.


A Felipe y Pablo les sugerí que se inscribieran al programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro”. Los dos habían desertado de la carrera de ingeniería industrial del Tec de Culiacán. Les falta un año para terminar.


En el folleto que les conseguí decía: “Es un programa que vincula a personas de entre 18 y 29 años de edad, que no estudian y no trabajan, con empresas, talleres, instituciones o negocios donde desarrollan o fortalecen hábitos laborales y competencias técnicas para incrementar sus posibilidades de empleabilidad a futuro. Durante la capacitación, hasta por un año, los jóvenes reciben un apoyo mensual de 4 mil 310 pesos”.


Este programa no pide como requisito estar en situación de pobreza. La Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares 2020 del INEGI encontró que ha beneficiado mayormente a las familias más ricas que a las más pobres.


A su vez, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL, organismo del gobierno federal, señala que “Jóvenes Construyendo el Futuro” no tiene mecanismos operativos, instrumentos metodológicos, ni personal, para determinar si está siendo efectiva la capacitación laboral.


Agrega el Coneval que aunque los tutores puedan tener conocimientos y habilidades técnicas para desempeñar un trabajo, esto no significa que tengan la habilidad para transmitir esos conocimientos a los aprendices.


La Secretaría del Trabajo respondió a esta observación subrayando, en el mismo informe, que el objetivo del programa no es, per se, capacitar a los jóvenes, sino vincularlos con el mundo laboral y con ello justificó el no corregir esta situación.


Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación encontró pagos de becas posteriores a la fecha de fallecimiento de becarios, detectó Centros de Trabajo con domicilios abandonados, casos de usurpación de datos de las empresas e identificó que se otorgaron becas a personas que ya trabajaban como “Servidores de la Nación”.


El gobierno federal sostiene que ya ha beneficiado a un millón 800 mil jóvenes aunque un estudio elaborado hace un año por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), apuntó que el crecimiento de la lista de jóvenes en este programa tiene un comportamiento “atípico” e “inverosímil”, puesto que durante todos los días se inscribieron el mismo número de personas, de la misma edad, género y escolaridad.


Respecto al punto central, si el programa permite a los jóvenes conseguir un empleo, la ASF, señala que el gobierno federal ni siquiera se interesa por saber si eso sucede.


“En relación con los beneficios esperados, la dependencia no acreditó contar con métricas, metodologías, indicadores ni metas para determinar en qué medida se incrementó la empleabilidad y la inclusión en el mercado laboral para los jóvenes entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan, que recibieron las capacitaciones acompañadas de beca”, menciona la Auditoria Superior de la Federación (ASF).


“Nos pusieron a cargar y descargar camiones y a llenar los formatos de entrada y salida de mercancía. Para eso no se necesita capacitación. A los que hacían ese trabajo les pagan 8 mil mensuales. No nos van a contratar cuando termine la beca. De hecho ya no contratan de esto que hacemos, ahora usan a los becarios en esto. Se ahorran los sueldos. No hay de lo que nosotros estudiamos”. Así dice el WatsApp que me manda Felipe.


Bimbo recibió 2 mil becarios y contrató a 181 y Liverpool recibió mil 200 becarios y contrató a 136.