Padecen asma 235 millones de personas

Más de 80% de fallecimientos debidos a esta enfermedad, en países pobres; en México es el decimotercer motivo de consulta médica.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que en el planeta, independientemente del grado de desarrollo de cada país, 235 millones de personas padecen asma, enfermedad más frecuente en niños.


Se trata de un mal crónico que ocasiona inflamación y estrechamiento de las vías que conducen el aire a los pulmones, lo que genera ahogo que podría derivar en ataques con consecuencias severas. Más de 80 por ciento de los fallecimientos por asma se presentan en naciones de ingresos bajos y medios-bajos. Las causas fundamentales de esta afección no están completamente esclarecidas, señala el organismo de Naciones Unidas.


Aunque no tiene cura, es controlable mediante el tratamiento adecuado, y los pacientes pueden disfrutar de una buena calidad de vida, considera el médico neumólogo Gabriel Escobedo Arenas, de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina.


En México es el decimotercer motivo de consulta médica en las unidades de medicina familiar; “tal vez no sea el más importante, pero sí está presente, y lo grave es que continúa muriendo gente por asma cuando nadie debería fallecer por una crisis asmática”, asevera el académico universitario.


Lo anterior se debe a diagnósticos erróneos, si los médicos no realizan una valoración oportuna no se podrá dar un tratamiento temprano y, por tanto, “tenemos un subdiagnóstico o un mal diagnóstico de paciente con asma y esto, desde luego, influye en la morbilidad de la enfermedad”.


Las causas esenciales de esta afección no están esclarecidas del todo.


Mal heterogéneo

En ocasión del Día Mundial del Asma, que se celebra el primer martes de mayo, con el respaldo de la OMS y la Iniciativa Global para el Asma (GINA, por sus siglas en inglés), el especialista dice que hablar de ese mal es referirse a un padecimiento que se considera heterogéneo. Es decir, con diferentes formas de manifestarse, y hasta el momento no hay una etiología definida acerca de éste.


Quienes la sufren presentan dificultades para meter aire a los pulmones, pero sobre todo para exhalarlo, esto es lo que nos proporciona las características clínicas específicas de la afección, la más conocida es la sibilancia, los bronquiolos se cierran y se produce el sonido clásico del silbido; por tanto, les cuesta mucho trabajo sacar el aire debido al bloqueo parcial en las vías respiratorias.


Esa es la característica principal del paciente con asma. Sin embargo al mismo tiempo se asocia con sensación de opresión en el pecho y, a veces, con tos, por lo general sin flema, abunda Escobedo Arenas.


Mitos

Entre los conceptos erróneos es considerarla curable, aunque se puede controlar perfectamente; que todos los casos son originados por alergias; que las personas asmáticas no deben hacer ejercicio. Padecer asma no es una limitante, siempre y cuando haya un buen procedimiento farmacológico y emocional. Un número importante de atletas olímpicos sufren o han sufrido asma; por ejemplo, en 1972, Mark Spitz, nadador que ganó siete medallas de oro, tenía este mal.


La práctica del deporte y el asma son compatibles, se mejora la resistencia respiratoria y la tolerancia a la actividad física.


El neumólogo comenta además que el tratamiento para controlar el asma es prácticamente con aerosolterapia (fármacos dilatadores de bronquios), es decir, medicamentos inhalados, y sugiere que el paciente esté informado sobre lo que es su enfermedad y contar con una buena capacitación sobre el manejo de los medicamentos (inhaloterapia), toda vez que 50 por ciento de las crisis asmáticas obedecen a que desconocen cómo usarlos adecuadamente.


Todo paciente debería recibir su tratamiento por escrito, al igual que las señales de alarma para tratar las crisis en casa o acudir al hospital. “La piedra fundamental es la educación”, concluye.

FACTOR DE RIESGO


Gabriel Escobedo detalla que los factores esenciales de riesgo son la combinación de una predisposición genética con la exposición ambiental a sustancias y partículas inhaladas, como alérgenos dentro de las viviendas: polen, polvo, ácaros, caspa de mascotas, humo de tabaco, irritantes químicos o contaminación atmosférica.

Además, estados de angustia, ansiedad y nervios podrían originar la enfermedad. “El asma también tiene una relación significativa con los sentimientos y las emociones. De ahí que la propia definición nos indica que es un padecimiento heterogéneo; es decir, son diversas las causas que lo pueden desencadenar”.

Destaca que se presenta más en la población infantil (principalmente en varones) de entre dos y nueve años de edad, y en adultos de 25 a 45 años, en su mayoría mujeres. Sin embargo, puede ocurrir en un menor de un año, a los 79 u 80 años, y en cualquier época del año.

Escobedo Arenas puntualiza que hay predisposición genética para tener asma, sobre todo cuando se asocia a alergias. También puede detonarse por infecciones, estrés, cuadros de ansiedad o por asociación con rinitis y sinusitis (en adultos), o con enfermedades ácido pépticas como la gastritis y reflujo, pero también con ansiedad y depresión.

Por ello, los médicos debemos hacer una labor exhaustiva para buscar los desencadenantes, preguntar cómo viven para enterarnos de una mala ventilación en la habitación o el tabaquismo pasivo; incluso preguntar si cerca de sus hogares hay fábricas, empresas, tiraderos o lotes baldíos.