Onda expansiva


Desde luego que la casa se puede convertir en un negocio redituable… Y si lo administra una mujer, todavía mejor.


Las universidades cerraron sus puertas hace un año debido a la pandemia. Muchos estudiantes pensaron que sería algo pasajero, ya que el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, dijo en marzo de 2020 que sería una cuarentena. No fue así y muchos estudiantes decidieron regresar a sus casas, a sus lugares de origen, y continuar sus últimas clases del semestre de forma virtual.


De hecho muchos, a pesar de todo, tuvieron que regresar por documentos y acreditaciones pendientes, aunque las graduaciones se cancelaron y las casas de huéspedes y las habitaciones en renta para estudiantes quedaron vacías.


Héctor Aguilar Camín, en su libro “Adiós a los Padres”, relata cómo su mamá y su tía transformaron el lugar donde vivían en “casa de huéspedes”, para sacar adelante a los hijos, ya que el padre los abandonó. Un relato interesante y conmovedor, que les invita a leer.


Muchas mujeres viudas, divorciadas, madres solteras, “dejadas” y adultas mayores han optado por este negocio para su manutención, pero con la pandemia es uno de los millones de negocios que han quedado a la deriva, en espera de la reactivación de la educación.


Mientras tanto, los dueños siguen pagando contribuciones (y sus respectivos aumentos) y dar mantenimiento a los inmuebles, con la esperanza de que pronto (aunque ya se tardó demasiado) todo vuelva a ser como antes.


En la neblina por la que atravesamos, y sin un faro que nos guíe acerca de cómo será la nueva modalidad educativa, algunas universidades han retomado sus clases presenciales porque así lo requieren carreras como la de medicina, por ejemplo.


Sin embargo, no se ve para cuándo podrán regresar los estudiantes de otras asignaturas a las clases presenciales, en especial cuando vemos que la segunda ola de la COVID-19 que se presentó en enero fue ocasionada por las fiestas navideñas.


Llegamos a la Semana Santa y ya hay serias advertencias sobre una tercera ola -bueno, ya hasta el presidente incrédulo lo advirtió-, y no sería nada bueno que se relajaran las medidas de usar el cubrebocas, lavarse constantemente las manos y observar la sana distancia.


Ya el reciente “puente” nos dio una muestra: las playas llenas y actuar irresponsable de las personas. Eso hace que en lugar de acabar con la pandemia, regresemos a las altas cifras de contagios, hospitalizaciones (ahora con el hospital en su casa) y muertes, además de provocar la mutación del virus en quién sabe cuántas variantes. Seguro volveremos a ver los cuadros desesperados de familiares en busca de oxigeno, de ambulancias, de camas en los hospitales.


Otro sector olvidado es el inmobiliario. Hay personas que quieren rentar y hacer “home office” en otro lugar, sobre todo si tienen hijos pequeños, ya que en un departamento ha sido muy difícil la convivencia.


Quienes han perdido el trabajo han tenido que buscar rentas más baratas. Pero también están los inquilinos abusivos, que se aprovechan de la situación ponen condiciones para renovar el contrato, no amarrarse a un año, pidiendo se baje la renta.


Pero al casero no le bajan los impuestos, las contribuciones, los mantenimientos… Entonces, el sector inmobiliario se está prostituyendo, ya que en muchos inmuebles se observan los letreros de “Se Renta” y, ante la incertidumbre, el propietario ofrece ser flexible con el interesado y hace el contrato como lo quiere el presunto inquilino, con tal de que por lo menos salga para pagar el mantenimiento y los impuestos.


La competencia desleal también ha hecho presencia, al igual que las personas mal intencionadas que buscan despojar a los propietarios.


Las empresas inmobiliarias tienen muchos espacios, pero sin rentar; la “piratería” entre las corredoras está fuerte, en una terrible situación, porque está de por medio la comisión, que hay que defender con lo que sea y como sea.


Cientos de locales comerciales han sido abandonados y se encuentran solos, esperando la vacuna, para abrir nuevamente.


Esta onda expansiva de la COVID-19 ha arrasado con todo y deja una neblina o nube de smog provocada por el combustóleo que quema la CFE, que no permite ver a dónde vamos, con elecciones amañadas, con dirigentes improvisados en Salud.


¡Qué impotencia y desesperación ver que lo que importa al presidente es “su" Reforma Eléctrica! Hay que poner el poder por encima de lo que sea, con tal de no contradecir a Ya Saben Quién, mientras sus brigadas de salud fracasan y maltratan a seres humanos vulnerables.


Por mí, que se vaya veinte veces a su rancho, porque las personas no merecen que se les trate así en la última etapa de vida.


Si a los hijos de estos adultos mayores no les importó como trataron a sus padres o abuelos y todavía creen en la 4T, abrirán la puerta a un laberinto lleno de más oscuridad.


¿Qué se puede esperar de un Gobierno emanado de un partido que privilegia el trato inhumano hacia tus seres queridos; qué credibilidad puedes dar a esta Cuarta Transformación que aprueba la mariguana para uso recreativo, para trastornar más a la juventud, ya con bastantes problemas por la deserción escolar o la falta de oportunidades?

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