Los sinaloenses podemos sobrevivir y crecer


Más de 4 mil de nosotros han muerto por la pandemia; más de 400 mil han caído en pobreza laboral por la crisis económica y la suma de todo lo que producimos en este año será un 7 por ciento menor a todo lo que hicimos en 2019.


A pesar de lo grave de la problemática, es realista asentar que hay soluciones para superar el momento más difícil de los últimos 100 años de la historia de Sinaloa y el mundo.


Coincidentemente, hemos iniciado el proceso electoral y en las campañas se trata precisamente de deliberar los problemas comunes para elegir formas de solución y asignar responsabilidades.


De modo que estamos en el momento institucional adecuado para elegir el camino a seguir para superar la terrible situación actual.


Hay un camino para que, en un tiempo corto, tengamos definida la hoja de ruta hacia un Sinaloa como lo necesitamos, queremos y podemos.


Primeramente debemos dialogar con base en evidencias y razones, y no a partir de suposiciones y prejuicios.


Es fundamental desarrollar un debate de gran calidad para analizar lo que está sucediendo y entender todo lo que está cambiando tanto. Como nunca, hoy necesitamos alejarnos de la política de baja estofa.


Cuando las agresiones suplen al diálogo respetuoso, cuando las groserías ocupan el lugar de las ideas y de los argumentos, se obstaculiza el factor esencial del éxito de toda comunidad, su capacidad de colaborar para resolver problemas comunes, su unidad.


Hay que entender que somos parte de un mecanismo, de un organismo, de Sinaloa.


Vamos a fracasar si funcionamos como pandillas intolerantes a la diversidad, como rebaños violentos que ponen la etiqueta de enemigo con base en estereotipos y paranoias.


Saldremos adelante si nos comportamos como una comunidad cohesionada, con valores y planes comunes, conducidos por un proyecto.


Encontraremos soluciones si asumimos que la realidad económica y social está cambiando diametral e incesantemente y reconocemos que eso nos obliga a planear proactivamente y a no esperar que la casualidad nos lleve al éxito.


En este momento, las soluciones se derivan de incrementar y de democratizar la productividad de nuestra economía.


Un ejercicio sustentado de planeación nos indica que debemos asignar los recursos que tenemos a las tareas más importantes, posibles y redituables. Es vital identificar esas prioridades.


Digitalizar la economía desde las microempresas hasta la agricultura de exportación, para cerrar las brechas con los líderes económicos globales; dar sustento presupuestal al sistema de salud; establecer una política social que habilite para superar la pobreza; construir vivienda en forma extraordinaria como forma de salir, de reactivar la economía y resolver una de los mayores rezagos sociales y crear un organismo especializado en licitar para evitar la corrupción, son algunas de las propuestas viables.


Otras de ellas son desarrollar la generación de energía solar; atacar estratégicamente los procedimientos como se efectúan los feminicidios; reestructurar el transporte público; garantizar la Internet a los alumnos y un conjunto más de propuestas de solución que requiere de mayor espacio para ser explicadas.


Para abordar esto en forma más extensa escribí el libro Soluciones para Sinaloa, para nosotros.


No lo escribí para ser candidato, no quiero serlo.


Creo que hay acciones concretas para lograr sobrevivir y crecer, y por eso escribí este libro con propuestas y argumentos. Con soluciones.


Lo escribí con mucha ilusión de aportar razones a la deliberación pública.


He decidido vivir la última parte de mi vida aquí, en Sinaloa, donde he tejido lazos fuertes de trabajo y sentimiento.


Quiero y debo colaborar con lo que pueda con esta comunidad.


En consecuencia, este libro, como contribución desinteresada, debe ser de distribución gratuita y así lo comparto con la esperanza de que pueda leerlo y me ayude a que lo tengan otras personas más.


Lo entrego con la humildad de quien sabe que puedo estar equivocado y que me importan mucho los comentarios de los lectores.


Los procesos electorales deben servir, antes que todo, para analizar nuestros problemas y encontrar las soluciones. Este libro es un pasito en esa dirección.


Un abrazo y pongo en sus manos mi investigación, mi razonamiento y mi optimismo.


Insisto, no quiero ser candidato, quiero aportar razones a nuestra deliberación. Ayudar a construir un proyecto común y unirnos.


Agradezco a cosmouniversitario.com hospedar mis opiniones, que son base del libro.


Bájelo gratis en la siguiente dirección:


https://drive.google.com/file/d/1oMBR0wbQRvixBOxFdZhK9eax-M8aMOyx/view?usp=drivesdk


También puede solicitarlo al mail omargarfiasr@gmail.com


El debate político debe servir para que nos entendamos y el dolor y la preocupación que hoy campea en las familias sea pasajero.


Muchas gracias.