La solución del cambio climático está en el fondo del mar


La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) hizo un llamado a sus Estados miembros y al sector privado para que al final de esta década se tenga al menos el 80 por ciento de los fondos marinos cartografiados.


Su directora general, Audrey Azoulay, indicó en un comunicado que no es posible proteger el océano cuando sabemos tan poco de él, ya que hasta la fecha sólo se tiene cartografiado un 20 por ciento del mismo.


“Tenemos que ir más lejos y movilizar a la comunidad internacional”


¿Pero para qué serviría esto? Conocer la profundidad y el relieve del fondo marino, según la Unesco, sería esencial para entender, por ejemplo, el funcionamiento de las corrientes oceánicas y de las mareas, así como del transporte de sedimentos.


Estos datos también pueden contribuir a proteger a la población anticipando los riesgos sísmicos y de tsunamis, además de que ayudarían a tener controlados qué enclaves naturales conviene proteger con mayor prioridad.


Asimismo, la información recabada permitiría tener una mejor reacción ante catástrofes, como los vertidos de petróleo, los accidentes aéreos y los naufragios, sin olvidar que esto tiene un papel importante en la evaluación del futuro impacto del cambio climático, ya sea en materia de aumento de la temperatura o de elevación del nivel del mar.


En 2017 la cartografía de los fondos marinos dio un salto muy importante cuando la UNESCO unió sus fuerzas con la Nippon Foundation, con quienes lanzaron el programa Seabed 2030, convenciendo a numerosos Estados para que compartieran los datos en su haber sobre los fondos cercanos a sus costas.


Así fue como, en los últimos años, el porcentaje de terreno del que ya había un mapa geográfico pasó del 6 al 20 por ciento.