La pandemia generó parálisis de la producción primaria, y pegó a los sistemas de abasto alimentario

México enfrenta inseguridad alimentaria debido a que se ha constituido en el principal importador de granos básicos del mundo.

Para enfrentar esta crisis, el camino es alcanzar y defender la soberanía en la materia, coincidieron en señalar académicos universitarios.

Este 2022 tiene un nuevo contexto de espirales inflacionarias como consecuencia de desajustes en el sistema agroalimentario mundial, exacerbadas por conflictos bélicos, principalmente el de Rusia y Ucrania, y el cambio climático que afecta a diversas regiones a nivel global, con sequías que dejan en condiciones catastróficas a buena parte de la población, por ejemplo, en la región africana.

Esto quedó de manifiesto en el XLII Seminario de Economía Agrícola. Los desafíos de la seguridad alimentaria en México en el Contexto Postpandémico.

Uberto Salgado Nieto co-coordinador del evento indicó que, en nuestro país, los fenómenos meteorológicos, y otros, como las inundaciones, también afectan la producción de alimentos.

En el acto inaugural de este encuentro –que organizó el Instituto de Investigaciones Económicas (IIEC) de la UNAM-, Agustín Rojas Martínez, también coordinador del Seminario, recalcó: que, con la emergencia sanitaria, los hogares en mayor grado de vulnerabilidad tuvieron afectaciones y se redujo la posibilidad de acceso a la comida.

Este fenómeno se relacionó también con la disponibilidad de alimentos, porque la pandemia generó parálisis de la producción primaria, y los sistemas de abasto y distribución se reconfiguraron.

La seguridad alimentaria en el país se ha visto vulnerada. Es un reto que debemos enfrentar y asumir que se requiere buscar alternativas para revertir tal condición. “Esperamos que este espacio sirva para encontrar propuestas y contribuir de forma directa a la problemática”, dijo

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