La cumbre del cambio climático 2

Miguel Tirado Rasso

mitirasso@yahoo.com.mx


Decepción, pero con expectativas, al menos, pues el tema es de gravedad; no para algunos, si no para la humanidad entera, porque la amenaza es real y los efectos están a la vista. No hay manera de evadir el tema y, más vale, enfrentarlo, aunque los avances en la lucha contra los efectos del cambio climático no correspondan al ritmo y necesidades que demanda el reto. Concluyó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP269), con varios pendientes y algunos logros.

Se dice que las cosas de palacio van despacio, nada más adecuado para describir las cumbres de la ONU, en donde el objetivo es alcanzar acuerdos entre Naciones con notables desigualdades e intereses y prioridades diferentes, lo que, entre otras muchas razones, hacen más complejo y difíciles las negociaciones. Más aún, cuando el consenso total es requisito esencial.

La COP26, no fue excepción. Convocada con el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2 grados centígrados, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5 grados, como quedó establecido en el Acuerdo de Paris (Art. 2), culminó con el Pacto de Glasgow por el Clima, controvertido y criticado. Calificado de “tímido y débil”, por la directora ejecutiva de Greenpease, Jennifer Morgan, que, sin embargo, reconoció que “manda una señal de que la era del carbón está acabando. Y, eso es importante”, afirmó. En este sentido, coincidieron varios países que, criticándolo de poco ambicioso, aceptaron que este documento era mejor que nada.

La suscripción del Pacto requería de un consenso total, por lo que, para evitar un fracaso, la COP26 tuvo que aplicar algo similar al ingenio de nuestros legisladores en el manejo del reloj del Congreso, y alargar un día más la Conferencia para lograr el acuerdo total de los casi 200 países. Y es que, de última hora India e Irán habían objetado el documento, por lo que el presidente de la Conferencia, Alok Sharma, tuvo que suavizar el lenguaje sobre los combustibles fósiles, para que en el acuerdo se refiriera a una “disminución gradual” del carbón, en lugar de una “eliminación progresiva”, como originalmente se había redactado. Y todos felices, bueno, algunos no tanto.

Entre los pendientes quedan un fondo específico de apoyo a países afectados por pérdidas causadas por la crisis climática, que, aunque reconocida su necesidad, no tuvo el respaldo del Tío Sam ni de la Unión Europea; una mayor ambición climática en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas de los países; una mayor determinación para el uso de energías renovables sobre los combustibles fósiles, y cómo, cuánto y con que rapidez los países deben reducir sus emisiones en la próxima década, fueron, entre otros, algunos de los temas que quedaron en espera de una mejor ocasión.

Entre los logros, habría que destacar el señalamiento, por primera vez en un documento final, de los combustibles fósiles como el motor clave del calentamiento global; el compromiso de los países desarrollados de duplicar los fondos para combatir el cambio climático, aunque sin mucha precisión; el acuerdo alterno entre los EUA y China para enfrentar problemáticas relacionadas con las emisiones de metano, descarbonización y una transición a energías limpias; el acuerdo suscrito por poco más de 100 países para reducir un 30 por ciento, las emisiones de gas metano para 2030, aunque 3 de los grandes emisores, Rusia, China e India, no se sumaron.

La Declaración sobre bosques en la que 130 países acordaron frenar la deforestación; el compromiso de varios países para que, a partir de 2040, todas las ventas de nuevos vehículos sean de cero emisiones; la convocatoria para una reunión en 2022, en Egipto, en la que los países deberán presentar nuevos compromisos de recortes de emisiones de gases de efecto invernadero.

El optimismo de algunos, no fue del todo compartido por algunas personalidades, que prefirieron la prudencia en cuanto a la calificación de la Cumbre. Para el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterrez, en la COP26 se dieron pasos hacia adelante, pero insuficientes, el mundo sigue a las puertas de una catástrofe climática, denunció. Según el primer ministro británico, Boris Johnson, el acuerdo fue un gran paso, pero aún con mucho por hacer en los próximos años. Por su parte, el enviado especial de los EUA, John Kerry, admitiría que ellos siempre supieron que “Glasgow no sería la línea de meta.” Y para la joven activista sueca Greta Thunberg, la conferencia fue puro “bla, bla, bla”.

De lo sucedido en Glasgow se desprende que, aunque hay más consciencia sobre la amenaza del calentamiento global y no deja de haber avances en la lucha contra le emisión de gases de efecto invernadero, los pasos son cortos y lentos por la falta de compromiso de muchos países. En contra, los daños son irreversibles y cada vez más graves.

Noviembre 18 de 2021