IPN crea tortilla con grillo y alverjón con más proteína y nutrientes que la carne

La tortilla creada por estudiantes del IPN obtuvo el primer lugar en un concurso, y está elaborada con alverjón y grillo.

Aunque a muchos les parezca terrible comer un bocado elaborado con insectos, la realidad es que la cocina mexicana tiene una amplia trayectoria utilizando a estos pequeños animales que resultan una fuente importante de nutrientes que han sido desaprovechados por su apariencia, aunque también existe una buena cantidad de personas que no se detiene para disfrutar de su sabor y beneficios.


Con el objetivo de cambiar la percepción que existe sobre la ingesta de productos elaborados con insectos y generar una mayor aceptación que favorezca una dieta saludable y de calidad, estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 6 del IPN, crearon Tlaxcalli-chopili-ixhua, una tortilla elaborada con base en alverjón y harina de grillo, con más proteína que la carne.


El nombre Tlaxcalli-chopili-ixhua, proviene del náhuatl y significa "tortilla", "grillo que canta como cigarra" y "nacer la planta". Se trata de un proyecto creado por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que obtuvo el primer lugar en la categoría de productos Químicos y Productos para la Salud en el 30 Concurso Premio a los Mejores Prototipos del Nivel Medio Superior 2021 del Instituto.


Estudiantes del IPN crean tortilla con grillo y alverjón


En este proyecto, los estudiantes Yael Guzmán Delgado, Ximena López Rodríguez y Karime Cassandra Verdeja Esparza, de la carrera de Técnico Laboratorista Químico, utilizaron dos productos poco explotados, pero con grandes propiedades nutricionales.


Por un lado, destaca el uso de alverjón, una leguminosa que aporta fibra y proteína (21.4 por ciento de su composición), además de ser baja en grasa y rica en vitaminas A, del complejo B, calcio, fósforo, hierro, potasio, magnesio, zinc y selenio. Su consumo mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico y es útil para contrarrestar el estrés y el envejecimiento celular.


Asimismo, usaron harina de grillos, insectos cuya crianza estuvo a cargo del equipo politécnico, con el fin de asegurar su calidad, ya que tienen un valor nutricional más alto que el de la carne. Estos pequeños animales son fuente importante de zinc, calcio y manganeso, con la ventaja de que se reproducen en mayores densidades y en pequeños espacios.


El proyecto fue asesorado por el químico José David Chalini Herrera y destacaron que no generó desechos orgánicos porque toda la materia prima fue utilizada por completo, además de que trabajaron mucho sobre el sabor, consistencia y durabilidad.