¡Inténtalo!

Por Deborah Buiza

Catorce meses de investigación, una gran suma económica en inversión y miles de intentos después, Thomas Alva Edison presentó un invento que impactaría al mundo entero para siempre: la bombilla eléctrica.


Cuando se piensa en un ejemplo de perseverancia y buena actitud él es un referente, porque a pesar de los miles de “fracasos” antes de conseguir el éxito, no desistió y siguió intentando hasta que lo consiguió.


Los libros publicados han pasado por un largo proceso en su creación. Los autores invierten muchísimas horas en la elaboración de sus textos y aún más en su corrección, y después pasan por otros procesos complejos para su publicación y venta antes de llegar a nuestras manos.


Los programas, series y películas tienen un gran proceso atrás en su producción; casi ninguna escena sale (y es grabada) a la primera. Lo que vemos es resultado de varios intentos, hasta que sale “perfecta”.


¿Por qué, entonces, pretendemos alcanzar nuestros sueños a la primera y si algo no sale bien de inmediato queremos desertar?


Vivimos en la era de la inmediatez, de las fantasías de éxito instantáneo; queremos todo, como si fuera posible, con sólo chasquear los dedos... Obviamente, las cosas no son así. Entonces el desencanto, desaliento y frustración aparecen de manera frecuente y se corre el riesgo de convertirlos en una nubecita permanente si no aprendemos a poner las cosas en su lugar.


Nos hemos creído, sin reflexionar, la frase de “todo se puede si tan sólo lo quieres y trabajas por ello” (y algunas otras similares).


¿Cuántos intentos fallidos tendrías que enfrentar antes de conseguir eso que tanto deseas? Nadie tiene una bola mágica que asegure que en equis número de intentos ahora sí las cosas van a funcionar y tendrás el éxito soñado, así que lo único que queda es seguir intentando y, en cada oportunidad, revisar por qué no funcionó antes y considerarlo para, la próxima ocasión, hacerlo distinto.


Necesitamos no perder de vista que las cosas no surgen espontáneamente; tienen un proceso que implica preparación, investigación, planeación, ensayo y error; vuelta a empezar e incluso las condiciones adecuadas para prosperar.


Pon a la vista tus sueños. Tal vez aún no sabes cómo podrían suceder, pero eso no significa que no puedan alcanzarse; aunque por el momento no tengan sentido, estructura o lógica, no los deseches. En cualquier momento se puede abrir la puerta y podrás cruzarla si estás preparado.


No quites el dedo del renglón y los cómo alcanzar esos sueños aparecerán si te empeñas en persistir, insistir y resistir. Y tú, ¿cuánto más vas a intentarlo?


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