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Innovación en desalinización: Lecciones de Israel para un futuro hídrico sostenible


Lecciones de Israel para un futuro hídrico sostenible

En un mundo que enfrenta crecientes desafíos debido a la escasez de agua y los efectos adversos del cambio climático, Israel se destaca como un faro de innovación y sostenibilidad en la gestión del agua. A través de la adopción estratégica de tecnologías de desalinización, este país desierto ha logrado no solo satisfacer las necesidades hídricas de su población sino también establecer un modelo que podría inspirar a naciones en todo el mundo, incluido México. 


La desalinización, el proceso de eliminar la sal y otros minerales del agua de mar para hacerla potable, ha sido una piedra angular en la estrategia de Israel para combatir la escasez de agua. Con cinco plantas desalinizadoras operando a lo largo de la costa del Mediterráneo y dos más en construcción, Israel ha logrado un hito notable: el 80% de su agua potable proviene ahora del mar. Lo más impresionante es el costo de este proceso; desalinizar mil litros de agua cuesta menos de 10 pesos (aproximadamente 2 séqueles o 0.54 dólares estadounidenses), un precio comparativamente bajo que desafía las nociones preconcebidas sobre el costo de la desalinización. 


Lea Kronaveter, directora de Planeación Nacional de la Autoridad del Agua de Israel, y Miriam Brusilovsky, presidenta de la Sociedad de Desalinización Israelí, han sido voces líderes en este avance. Destacan que la colaboración entre el gobierno y el sector privado ha sido clave, con contratos que permiten a las empresas privadas operar plantas de desalinización y vender el agua potable al gobierno a precios competitivos. 


Además de satisfacer las necesidades domésticas, Israel ha puesto su visión más allá de sus fronteras, proporcionando agua desalinizada a sus vecinos y fortaleciendo la cooperación regional. Un ejemplo destacado es el acuerdo trilateral entre Israel, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos, que prevé el aumento del suministro de agua desalinizada a Jordania, mientras que Israel adquiere energía solar. 


Este enfoque integrado no solo aborda la escasez de agua sino que también contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, un desafío global que, según Gideon Behar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel, y Ravid Levy, director principal de WaterEdge.II, está intrínsecamente vinculado a la crisis del agua prácticas de economía circular en la gestión del agua, Israel demuestra que es posible reducir las emisiones de gases de efecto invernadero derivados tanto del consumo energético como del tratamiento de aguas residuales. 


Este modelo israelí de desalinización y gestión hídrica no solo es un testimonio de la innovación tecnológica y la colaboración público-privada sino que también plantea un camino viable para otras naciones que enfrentan desafíos similares. México, con sus propias luchas contra la escasez de agua y la necesidad de soluciones sostenibles, puede encontrar en el enfoque israelí lecciones valiosas y potencialmente transformadoras. 


El caso de Israel subraya la importancia de invertir en tecnologías avanzadas y de fomentar alianzas estratégicas tanto a nivel nacional como internacional. Al mirar hacia el futuro, es esencial que los países en desarrollo y aquellos con recursos hídricos limitados consideren modelos de gestión del agua que no solo responden a las necesidades actuales, sino que también anticipan y se adaptan a los desafíos futuros. 


La experiencia de Israel ofrece una hoja de ruta hacia la resiliencia hídrica y la sostenibilidad ambiental, enfatizando que, incluso frente a los desafíos más desalentadores. 

 

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