Infertilidad masculina abre camino a anticonceptivos para hombres

pH alcalino y canales CatSper y Slo3, fundamentales para la fecundación.

El espermatozoide no siempre cumple su misión: fecundar el óvulo. En una eyaculación de millones, sólo uno lo logra. A veces, dos. Otras, ninguno. No todos están capacitados: algunos tienen atrofiados el flagelo y quedan fuera de la competencia.


Antaño, cuando no podía tener un hijo, el hombre culpaba a la mujer. Sin embargo, en porcentajes de infertilidad los dos sexos van parejo.


Actualmente, 15 por ciento de las parejas no pueden concebir. De ese porcentaje, 40 es por infertilidad masculina.


¿Por qué muchos espermatozoides son infértiles?


Hay causas conocidas y otras desconocidas. La doctora Claudia Treviño, del Consorcio de Fisiología del Espermatozoide de la UNAM, describe detalles del maratón de espermatozoides, así como causas y hallazgos del porqué no se alcanza la fecundación.


Algunos espermatozoides salen de la competencia porque tienen un ADN fragmentado, disfuncionalidad en canales que les facilitan el viaje o por alteraciones en la temperatura y el pH del tracto genital femenino.


Cuando no se da la comunicación molecular también hay infertilidad. Si falla alguna de las moléculas de reconocimiento entre espermatozoide y óvulo, tampoco se pueden fusionar.


En el tracto reproductor femenino también ocurre un proceso de selección, y muchas de estas células sexuales se quedan en el camino: las que tienen dos cabezas o una muy grande o muy pequeña, no llegan; las que tiene una malformación en el flagelo, no pueden nadar y no llegan a su destino.


También ocurre que dentro de ese 40 por ciento de hombres infértiles, aunque centenares de espermatozoides son los más aptos, nadan bien y llegan a la meta, no se sabe por qué ninguno logra penetrar y fecundar el óvulo.


¿Cómo tomar la carretera de cuota y llegar más rápido?


Para alcanzar al óvulo, los espermatozoides tienen que nadar como salmones contra corriente. Pero hay algunas estrategias que facilitan esta ardua tarea: hay dos canales que si se logran abrir ponen el semáforo en verde y todo será más sencillo para lograr la meta.


Se trata de canales iónicos que solo se expresan en el espermatozoide. Uno es un canal de calcio (CatSper), y el otro es de potasio (Slo3). Si no están o fallan, el espermatozoide será infértil.


El canal CatSper es clave para la hiperactivación del espermatozoide porque le permite mover vigorosamente el flagelo, nadar para llegar al ovocito y penetrarlo. Su ausencia es causa de infertilidad.


Acidez vs alcalinidad


En la vagina los espermatozoides no están listos todavía para fecundar. Ahí el pH es muy ácido para que ocurra la reacción acrosomal, que se da cuando las enzimas que libera el acrosoma (una vesícula que libera enzimas al exterior que solo tienen los espermatozoides) permiten que el espermatozoide pueda cruzar la zona pelúcida (conjunto de proteínas que rodean al ovulo), y así penetrarlo y fecundarlo. Eso sucede cuando el espermatozoide se encuentra en una zona conocida como “ampolla” del tracto reproductor femenino, donde el pH es muy alcalino (de 7 a 8.5).


Sin embargo, esa reacción a veces no se da: un pH ácido manda la señal para que no ocurra la reacción acrosomal.


Cuando el canal CatSper se abre, deja entrar calcio. Un aumento en el calcio dentro del espermatozoide es indispensable para la reacción acrosomal. Sin embargo, ante pH ácidos, el calcio dentro del espermatozoide sube y baja, es decir oscila, y esto hace que no ocurra la reacción acrosomal y no se pueda fusionar con el ovocito.


Anticonceptivo masculino y venenos


Como la ausencia de canales CatSper y Slo3 induce infertilidad, bloquearlos para que no se produzca la reacción acrosomal los vuelve blanco potencial para desarrollar anticonceptivos.


En el Instituto de Biotecnología de la UNAM hay un grupo muy sólido en el estudio de venenos de serpientes, alacranes y arañas. Estos venenos contienen diferentes moléculas que en su mayoría son toxinas que afectan a los canales iónicos. Algunos podrían inhibirlos.


Por eso, el Consorcio de Fisiología del Espermatozoide trabaja con los doctores Lourival Possani, Gerardo Corzo y Alejandro Alagón, cuyos grupos estudian los venenos.


En sus bancos de venenos se hace el tamizaje de cientos de moléculas tóxicas. Quizá algunas puedan bloquear los canales CatSper y Slo3 para que los espermatozoides no puedan fecundar.


Un resultado preliminar indica que al ponerle progesterona, el canal CatSper se abre. Pero esta respuesta se reduce ante moléculas tóxicas de veneno de serpientes de coralillo.


Los estudios se encuentran actualmente en la fase básica, enfocada en la identificación de moléculas con ese potencial. Luego habrá que hacer estudios de toxicidad para confirmar que no afecten a otras células, y después, cómo se podrían administrar.


El camino para lograr anticonceptivos masculinos aún es largo, y sin financiamiento, más complicado.