Industria sigue violando código de sucedáneos de leche materna

Especialistas del INSP e Ibero enfatizan que se debe legislar. Las madres siguen enfrentando retos para lactar, explica educadora perinatal en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

La industria continúa violando el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, por lo que, en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, organizaciones de la sociedad civil e instituciones de investigación urgen a las autoridades de gobierno integren el código en la ley.


El Código establece una serie de consideraciones para evitar aquellas prácticas de la industria que pueden desincentivar la lactancia materna, entre ellas, que los sucedáneos de la leche materna no se publiciten ni promocionen por ningún medio.


La encuesta “Prevalencia de violaciones al Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna en México” –elaborado por el INSP, Ibero y Unicef– señala que el 80% de las madres encuestadas dijeron haber visto publicidad de sucedáneos de la leche materna en medios de comunicación en los últimos 6 meses, y más de la mitad había recibido alguna recomendación sobre la alimentación con sucedáneos. Además, de acuerdo con el estudio del “La comercialización de sucedáneos de la leche materna y alimentos complementarios” (2021), también elaborado por dichas instituciones, entre las empresas que siguen incumpliendo con el Código se encuentran Nestlé, Abbott, Danone, Reckitt, KraftHeinz, FrieslandCampina, entre otras.


En videoconferencia, coordinada por El Poder del Consumidor, Sonia Hernández Cordero, académica del Departamento de Salud, de la Universidad Iberoamericana, señala que “a pesar de la legislación actual, las mujeres embarazadas y madres de niños menores de 2 años están expuestas a la comercialización agresiva y constante de sucedáneos de la leche materna, a través de diferentes fuentes y métodos”.


La falta del cumplimiento del Código, enfatizó, es una de las principales barreras para la lactancia de acuerdo con las recomendaciones internacionales y nacionales, representando una seria amenaza para la salud y bienestar de niños y niñas, mujeres y sociedad.


Para proteger, promover y apoyar la lactancia materna, recomendó, se requiere de una legislación que esté alineada “completamente a lo estipulado en el Código, contar con mecanismos de denuncia, aplicación de sanciones en caso de incumplimiento, además de un sistema de monitoreo, independiente, transparente y libre de conflicto de interés”.


La lactancia en el país ha aumentado, no obstante, se mantiene en niveles bajos: la prevalencia de lactancia materna exclusiva es de 28.3 por ciento, prácticamente se duplicó en los últimos 6 años, según la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT) 2018. “A pesar de este aumento seguimos manteniendo cifras por debajo del promedio de la región de América Latina y el Caribe (38%) y del promedio mundial (44%) y estamos lejos de alcanzar la meta de desarrollo sostenible de por lo menos 50% de lactancia materna exclusiva en el 2025”, agrega por su parte Anabelle Bonvecchio Arenas, directora de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición, del Centro de Investigación en Nutrición y Salud en el INSP.


ASESORÍA A MADRES.

Por otra parte, en entrevista, Ariadna Solís Rodríguez, educadora perinatal y asesora en lactancia, explicó algunas de las barreras que enfrentan las madres para ejercer una lactancia efectiva, sobre la cual, al igual que el parto natural, dijo, se requiere de preparación. “El estilo de vida que llevamos no es compatible con la lactancia y la crianza, y ha sido entorpecida aún más por la pandemia. La lactancia sucede de forma más orgánica cuando se hace en comunidad, lejos de lo que vivimos ahora”. Enfatizó que la principal barrera para que las madres lacten son las condiciones sociales y falta de apoyo.


Los problemas para lactar de manera natural ocurren desde el parto debido al entorpecimiento del personal médico al impedir el contacto inmediato y constante de los bebés con sus mamás, añade. Después, es común que el personal médico no asesore de manera adecuada a las madres y les hagan reconocer que tienen un problema en la “bajada de la leche”.


“Posteriormente, viene la desinformación y un mal manejo de la lactancia, donde los cuerpos médicos ofrecen fórmula para alimentar al bebé ante los problemas que pueda tener la mamá, pero que la mayoría de las veces son corregibles. Se hace dudar a las madres sobre su capacidad para lactar, por lo que terminan dando el biberón con fórmula”.


Por otra parte, la especialista de Centro Irekua refiere otros retos que enfrentan las madres al momento de lactar por lo que interrumpen su práctica. “Es común que dejen la lactancia porque les duele, muchas veces aguantan, no corrigen y el dolor empeora. Terminan desistiendo y recibiendo fórmula del pediatra; esto genera problemas emocionales en las madres, provocando que la lactancia fracase”.


La experta enfatiza que estos problemas son corregibles, más aún si se tiene la asesoría necesaria o de un pediatra pro-lactancia. Añadió que también se puede llevar a cabo una lactancia mixta con el uso de fórmulas, pero nunca sustituirán la leche materna, en ningún caso.

¿Qué contienen las fórmulas? Exceso de azúcar

De acuerdo con una radiografía realizada por El Poder del Consumidor, cada biberón de fórmula infantil de 180 mililitros (ml) que un bebé consume (equivalente a un biberón de 6 onzas) contiene en promedio 1 cucharada de azúcares añadidos.


Puede llegar a variar desde poco menos de 1 cucharada cafetera hasta 3 cucharadas cafeteras de azúcar añadida, dependiendo de la marca y de la etapa de la fórmula.


Un bebé consume de 6 a 8 biberones de fórmula al día, lo que significa que estaría consumiendo alrededor de 6 a 8 cucharadas cafeteras de azúcar diarias.


Estudios realizados en la Universidad del Sur de California en el laboratorio del doctor Goran han encontrado resultados similares, en donde se ha visto que las fórmulas infantiles pueden llegar a contener más del 20% de azúcares añadidos.


La recomendación de la OMS es no proporcionar azúcares añadidos a lactantes ni a niños menores de 2 años. Lamentablemente, los alimentos para bebés no se contemplaron en la Norma Oficial Mexicana NOM-051, debido a que son regidos por normas distintas.