Indigna muerte de Víctor Chi a comunidad cultural

Cuentacuentos enérgico e inventivo, siempre cercano a las comunidades y barrios; recopilador de leyendas y mitos populares, sobre todo de su Colima adoptiva, y activista por diversas causas sociales, Víctor Chi falleció este 5 de enero en una situación económica angustiante.

Hasta sus últimos días, incluso desde su cama en una clínica del IMSS, el promotor denunció en su cuenta de Facebook que el programa Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura (SC) le adeudó durante 9 meses el pago por una serie de funciones.


"Gracias a la bendita y gran transformación progresista de este País, muchos artistas, promotores culturales, gestores y creadores, así terminamos el año e iniciamos el 2022, sumidos en la zozobra, la incertidumbre, las deudas y la miseria", reclamó apenas el 30 de diciembre, durante su convalecencia.


La noticia de su fallecimiento provocó inmediatas muestras de rechazo por parte del gremio ante una serie de prácticas laborales que, si bien provienen de sexenios atrás, han incluso empeorado durante la Administración actual.


Pagos con retrasos de meses, contratos temporales para puestos clave que no generan antigüedad ni prestaciones, falta de seguridad social y atención médica, son algunos de los problemas que acumulan las dependencias bajo la SC, como han denunciado diversos colectivos de trabajadores.

"Lo de Víctor Chi es un doloroso recordatorio de que quienes trabajan desde el arte para niñas y niños trabajan en condiciones precarias desde hace décadas", estima el escritor Luis Téllez Tejeda, promotor de lectura para las infancias. "Lo que sorprende de esta Administración es que cuando llegaron se comprometieron a cambiar las condiciones de contratación que permiten que la Secretaría pague al final del año lo trabajado durante todos los meses anteriores, sin ninguna seguridad social ni financiera para los artistas. Esto no ha ocurrido y eso juega en contra de los artistas, de la cultura y, por supuestísimo, de niñas y niños que son el público para el que trabajan", critica.

"Hace falta una reforma administrativa que permita que se nos trate como artistas y creadores, no como proveedores, porque no tenemos la capacidad de aguantar meses sin un pago, como lo pueden hacer otras empresas, y los pagos tendrían que salir el día que damos nuestro evento", señala Guadalupe Ocampo, parte del colectivo No Vivimos del Aplauso.

"Es terrible lo que pasó con el compañero Chi, y que no sólo ha pasado con él, ha pasado con muchas y muchos compañeros. Esta reforma urge y es algo que tiene pendiente Alejandra Frausto que resolver a nivel administrativo y que no lo ha hecho. A ver cuántas muertes más no suceden por causa de la falta de pagos oportunos; esperemos que ya se resuelva", condena.


Creador de personajes entrañables como la Tía Rosa, Toribio y Pancho Chencho, Chi será recordado no sólo como un promotor cultural todoterreno y a ras de suelo, sino como un doloroso símbolo de las consecuencias de políticas laborales erradas.

"Yo no cuento por contar, ni por tener buena voz. Contamos historias y leyendas para ejercer nuestro derecho a imaginar, a soñar, porque intentamos pintar el mundo de mejor color ¡Ésa es nuestra misión!", era su credo de vida.