¡Hongos y felicidad!

NOTA Redacción Eduardo Priego ANCOP

Pequeños ensayos clínicos que han demostrado que una o dos dosis de psilocibina, administradas en un entorno terapéutico, pueden lograr cambios drásticos y duraderos en personas que padecen un trastorno depresivo mayor resistente al tratamiento, que generalmente no responde a los antidepresivos tradicionales.


La psilocibina, que los intestinos convierten en psilocina, una sustancia química con propiedades psicoactivas, también se muestra prometedora para combatir los dolores de cabeza, la ansiedad, la anorexia, el trastorno obsesivo-compulsivo y diversas formas de abuso.

Los psicodélicos clásicos como la psilocibina y el LSD ingresan al cerebro a través de los mismos receptores que la serotonina, la hormona del cuerpo para "sentirse bien". La serotonina ayuda a controlar funciones corporales como el sueño, el deseo sexual y estados psicológicos como la satisfacción, la felicidad y el optimismo.


Las personas con depresión o ansiedad a menudo tienen niveles bajos de serotonina, al igual que las personas con trastorno de estrés postraumático, dolores de cabeza en racimos o brotes, anorexia, adicción al tabaco y abuso de sustancias.

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