Hipocresía por la Humanidad

Por Araceli Mendoza

Hay discursos que pasan a la historia de hombres con estructura y guía; hombres que estuvieron en situaciones como guerras, pestes, e hicieron su ego a un lado. Los líderes delegan, saben escuchar, se asesoran con expertos, no por aduladores, para llevar a su país al éxito, evitar problemas y beneficiar en todo al pueblo.


El filósofo inglés Thomas Hobbes de Malmesbury (1588-1679) pensaba que el hombre era malo por naturaleza.


El primero y más influyente de los intelectuales modernos, Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), quien creía tener un amor especial por la humanidad, estaba convencido de que había sido investido de dones y percepciones sin precedentes para aumentar la felicidad, murió una década antes de la Revolución Francesa de 1789, aunque muchos estudiosos lo consideran responsable de ella.


El propio Maximilien Robespierre expresó: Rousseau es el único hombre que, por la elevación de su alma y la grandeza de su carácter, se mostró digno del papel de maestro de la humanidad.


Ante sus cenizas, en la Convención Nacional de épocas de la Revolución, su presidente declaró: “Es a Rousseau a quien se debe la saludable mejoría de nuestra moral, costumbres, leyes, sentimientos y hábitos”.


Pero si revisamos la Convención Nacional (1792-1795), guillotinó a los reyes de Francia. En el período de Consulado (1799-1804) se suprimen los mecanismos democráticos de la Revolución, entre otros sucesos.


“El hombre es por naturaleza bueno, pero la sociedad lo corrompe después”.

Si realmente esta frase nos lleva a que los hombres adopten otros comportamientos o serán las situaciones o los intereses que hacen que los hombres cambien, justo este momento es de gran reflexión para la niñez y juventud, quienes viven hoy la orfandad, la pobreza, los sueños y los estudios truncos; el rencor por haber perdido su vivienda, por no tener recursos para salir adelante, en un egoísmo de la humanidad por sobrevivir, como sucede en las guerras.

El periodista inglés Paul Johnson, en su libro “Intelectuales” (1991) informa que este espléndido intelectual tuvo una gran influencia en el mundo moderno con “El Contrato Social o los Principios del Derecho Político” (1762).


Rousseau tenía un comportamiento oscuro en su vida personal. Una joven lavandera, ordinaria y analfabeta, de 23 años, Thérese Levasseur, fue su amante desde 1745 y permaneció junto a él 33 años, hasta que murió.


Con ella tuvo cinco hijos desde 1746; el primer hijo fue abandonado en el Hospital des Enfants-trouvés por la comadrona, quien dejó una nota para salvar el honor de Thérese. De la misma forma se deshizo de sus otros hijos. Ninguno tuvo nombre y es improbable que alguno sobreviviera por mucho tiempo, ya que según datos históricos del hospital, dos terceras partes de los bebés abandonados morían antes de cumplir un año. Quienes sobrevivían y llegaban a la madurez se convertían en mendigos y vagabundos.


Las palabras llenas de intenciones buenas, de esperanza y nobleza, no se ven en las mañaneras de este gobierno de cambio, que ha dejado a los niños en el hospital con una nota que dice: no hay medicamentos oncológicos, no hay INSABI y las escuelas tienen muchas carencias.


Por otro lado, en un momento crítico de la pandemia puso por delante la celebración de los 500 años de Tenochtitlan para mostrar un video de quince minutos, que serán cruciales para muchos asistentes que podrían haberse infectado por el coronavirus, además de que el video no solucionará la violencia ni los feminicidios. No era el momento de celebrar, pero el pensamiento es que si se contagian, si mueren algunos cientos, no es mi asunto.


Una de las grandes películas del cine americano de la década de los 70 es “El Padrino”, basada en la novela de Mario Puzo, protagonizada por Marlon Brando y Al Pacino.


La película muestra cómo el niño nace “como un hombre por naturaleza bueno, pero la sociedad lo corrompe después”. Al final, todo es hipocresía y lo más detestable es utilizar a la gente.


Será muy lamentable cuando las personas salgan de la película, porque el cine mágico es el único medio capaz de disfrazar, por un momento, la realidad.


quehaydenuevo…Viejo760@yahoo.com.mx