Escritura terapéutica: ejercicio para cierre de año


Escribir siempre ayuda a organizar las ideas y conceptos sobre otras personas. Además, estimula la concentración, la retención de aprendizaje, promueve la creatividad, entre otras beneficios, sin embargo también puede ayudarte a entender lo que pasa por tu mente, y con lo escrito, empezar a trabajar en tus emociones. La escritura terapéutica, según comenta Lucía Olivares López, comunicóloga con maestría en Desarrollo Humano, quien también es escritora e imparte talleres sobre el tema, es una herramienta que forma parte de la arteterapia que consiste en que por medio de la escritura se suelten emociones, alejándose del juicio.



“En la escritura terapéutica la intención es contar emociones. Es una técnica en la que tú mismo te vas dictando lo que estás sintiendo”. Declara que, de hecho, para darle menor peso al juicio, se recomienda que se escriba con la mano no dominante, con el motivo de hacer el ejercicio con el hemisferio que no busca la perfección, sino que realmente sea un ejercicio para soltarse. Para poder hacer esta clase de ejercicios, Lucía recomienda que se busque un lugar tranquilo y en un momento en el que no haya ocupaciones, aconseja que sea, o muy temprano o por la noche antes de dormir.


Busca estar solo y usar elementos que te tranquilicen y que te den armonía: prender un incienso, vela, estar al aire libre, escuchar música, etcétera. Señala que un buen momento para aplicar la escritura terapéutica es cuando energética o emocionalmente se sienta sobrecargado y se quiera descargar sentimientos por esa vía sin hacerte daño ni a ti, ni a nadie “y por cierre de año, creo que se da mucho que de forma inconsciente hagamos un análisis o el acumulado de todo lo que hemos vivido”.



Señala que este es un ejercicio muy noble que, al momento de escribir sin pensarlo tanto, te ayudará a entender un poco de por qué estas sintiendo aquello.


“Se llama escritura terapéutica pero realmente es que tú mismo te brindes información sobre ti”, declara Olivares López. Una vez terminado de escribir, es necesario darse una pausa para estar tranquilo y te leas, obteniendo descubrimientos acerca de aquello que se siente, haciendo que a partir de ello se pueda trabajar. Para Lucía, es muy importante aclarar que esta herramienta no sustituye la terapia, pero sin duda ayuda mucho a conocerse.



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