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“Es Claudia, la de AMLO” ¿A quién se le habrá ocurrido?

Por Ricardo Burgos Orozco



Los tiempos han cambiado. Todavía recuerdo cuando los precandidatos y candidatos tenían que hacer promociones presenciales, muchos iban de casa en casa para comunicarse directamente con los electores y armaban mítines en diferentes poblaciones para llegar a grupos más grandes, aunque esa práctica sigue existiendo y lo vemos en las actuales campañas de los aspirantes a las gubernaturas en Coahuila y en el Estado de México.


Pero ahora todos los candidatos de todos los niveles usan las redes sociales como fundamento de su propaganda, del nivel que sea porque así le llegan en instantes a miles o tal vez millones de personas. Twitter, Facebook, Instagram y Tik Tok. Ha sido muy publicitado lo que las llamadas “corcholatas” han hecho cada uno por su cuenta con el uso de las tecnologías actuales.


Marcelo Ebrard Casaubon, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López Hernández, cada uno a su estilo, se “entretienen” y buscan seguidores con el uso de las redes sociales, sin necesidad de hacer grandes desplazamientos, prácticamente sin mover de sus oficinas. Fue muy visto ese Tik Tok en el que le anuncian a la jefa de gobierno por teléfono celular que Rosalía, la cantante española, vendría a una presentación al Zócalo y ella pone cara de sorpresa.


También el secretario de Relaciones Exteriores tiene varios Tik Toks que se convirtieron en tren topic como cuando subió un video durante el concierto de Black Pink u otros muchos que lo han convertido, como le han señalado por ahí, en el “Rey del Tik Tok”. No deja de pasar un evento en el cual no se anime a sacar su celular y grabar. Adán Augusto López es menos aficionado que ellos a las redes sociales.


Los seguidores de los tres precandidatos también han usado medios tan tradicionales como la pinta de bardas. Hace unos días vi un letrero en una avenida muy transitada de Pachuca, Hidalgo, que me pareció indignante sobre todo en estos tiempos que pugnamos por la igualdad, la equidad de género y la defensa de los derechos de los hombres y mujeres por igual.


El anuncio decía: “Es Claudia, la de AMLO” con una silueta en un círculo del rostro de Claudia Sheinbaum con su clásica “cola de caballo” en el cabello. No sé a quién se la habrá ocurrido, pero es penoso que alguien haya usado esa frase como slogan que da a entender que una persona es de alguien o que pertenece a alguien.

Algo parecido sucede cuando el presidente López Obrador se refiere, por ejemplo, a “la esposa de Calderón” en lugar de mencionar a Margarita Zavala, la mujer con amplia experiencia en la vida pública del país, al margen de su pareja.


Flaco favor le hacen sus seguidores a Claudia Sheinbaum con el señalamiento de que ella es de AMLO. Es cierto que la jefa de gobierno se ha hecho a la sombra del actual primer mandatario y que sin él difícilmente tendría el cargo actual, pero si busca la Presidencia de la República, tendrá que independizarse tarde o temprano de esa conexión y caminar por su cuenta. Veremos si ella se atreve a caminar por su cuenta o se confirma que Claudia es de AMLO.

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