En pandemia crecen los pensamientos suicidas entre niños y jóvenes

Entre los niños y jóvenes la falta de socialización con sus pares en el colegio ha sido el principal detonante para que tengan ideación suicida o que en determinado momento se autolesionen.

Años atrás, antes de la pandemia de COVID-19, la pediatra Edna Robles Macías recibía -en el área de urgencias- uno o dos menores de edad al mes que referían tener ideación suicida, sin embargo, en los últimos ocho meses estos casos se han multiplicado de forma preocupante.


“En los servicios de pediatría tenemos un incremento tanto en niñas, niños y adolescentes de ambos sexos en intento de suicido (…) este año ha sido impresionante y desde que los hospitales volvieron a las consultas habituales estamos llegando a ver entre 3 y 4 niños por semana en los servicios de urgencia y antes era, como te decía, uno o dos al mes”, alertó la especialista con 18 años de experiencia.


Robles Macías, miembro del Colegio de Pediatría de Baja California, trabaja en un hospital público de esta entidad al norte del país y en entrevista con Animal Político explica que ella es el primer contacto cuando un menor de edad llega al hospital porque intentó lastimarse o presenta ataques de pánico o ansiedad.


El incremento en estas atenciones, insiste, no habían sido tan evidente dado que en general los hospitales fueron reconvertidos para atender las emergencias por COVID-19, pero desde inicios de 2021, cuando se retomaron los servicios médicos habituales, ella y sus colegas comenzaron a advertir las afectaciones que el confinamiento, la falta de clases presenciales y la violencia en los hogares están causando a la salud mental, especialmente, entre los niños y jóvenes.


“Lo que nos ha llamado la atención es que lo hemos empezado a ver en niños de 8, 9, 10 años que anteriormente no lo veíamos, o sea, estábamos ahora sí acostumbrados más a la edad de adolescencia y también nos empieza a llamar eso la atención, que hay niños de 8, 9, 10 años y que ya están con un intento de suicidio y que llegan con un cuadro de depresión o de ansiedad”, subraya la pediatra.


Los intentos de suicido que han atendido tienen que ver con la ingesta de medicamentos que normalmente los padres tienen en casa, mientras que los casos de ideación suicida se detectan, principalmente, luego de atender -por ejemplo- a menores que llegan a los servicios de emergencia refiriendo tener dolores permanentes de cabeza o estómago. Cuando son referidos con un psiquiatra o paidopsiquiatra es cuando se advierte la presencia de este tipo de ideas.


“Cuando lo estamos revisando en compañía de los papás empezamos a encontrar rastros de cutting, o sea, que el niño se autolesiona y de repente el papá ve cicatrices que antes no se había percatado en las piernas y los tobillos (por ejemplo)”, advierte Robles Macías.


Antes de la pandemia de COVID-19, expertos en la materia ya alertaban sobre la epidemia de salud mental que enfrentaban los mexicanos.


Hasta 2018, por ejemplo, la tasa de suicidios era de 5.4 por cada 100 mil habitantes ubicándose como la cuarta causa de muerte en menores de entre 10 y 17 años. En la población de 15 a 29 años el INEGI informa que es la segunda causa de muerte.


Año y medio después del inicio de la pandemia de COVID-19 en el país, la salud mental de los mexicanos -sin importar su edad- se ha visto seriamente afectada por distintos motivos que van desde la pérdida de trabajo -en el caso de los padres- hasta la pérdida de familiares, amigos, conocidos y colegas a causa del virus, así como la falta de socialización y rutinas establecidas de los niños y jóvenes dentro de la dinámica escolar.


De acuerdo con datos del INEGI, durante el 2020 se registraron 7 mil 896 suicidios, 673 más que los 7 mil 223 registrados en 2019 y mil 088 más con respecto a los 6 mil 808 documentados en 2018.


En la CDMX, por ejemplo, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia reportó que entre enero y julio de 2021 en su línea permanente de atención a jóvenes de entre 18 y 25 años recibieron 14 mil 102 llamadas de ayuda contra las 5 mil 444 que recibieron en el mismo periodo de 2020.


Según sus estadísticas, el 42% de estos llamados son para solicitar apoyo psicológico, mientras que un 11% tienen que ver específicamente con la prevención del suicidio. Mientras que en 2020 del total de llamadas 686 tuvieron que ver con este tema, en el primer semestre de 2021 las solicitudes subieron a mil 635.


“Todos lo estamos notando, lo primero es ideación suicida, aunque no sea con un plan suicida, sino con deseos de morirse y lo segundo es lo que llamamos ‘conductas de autodaño’ que, dependiendo de la escuela, hay quienes lo refieren como actos suicidas y quienes no”, comentó el presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría, Bernardo Ng.


“Es algo que ya sabíamos desde el año pasado que iba a ser descuidado (la salud mental de los niños y jóvenes) -entre comillas- por su naturaleza y porque estábamos ante la emergencia de que había gente que se estaba muriendo del grupo de edad mayor… por el confinamiento, perdida de padres y el riesgo de conductas de autodaño los jóvenes ahora deben ser nuestro foco de atención”.

Socialización necesaria


Karen L. Varela Orozco es médico psiquiatra y paidopsiquiatra -especialista en la psiquiatría infantil- quien se dedica a dar consulta privada.


“He visto un incremento de todos los síntomas depresivos y ansiosos mucho más que antes, sobre todo en pacientes adolescentes (…) la pandemia ha sido un factor de estrés que ha desencadenado esos síntomas”, refirió en entrevista.


“Mi población -a la que yo trato- son en su mayoría niños y adolescentes y yo sí he visto un cambio, antes veía otras patologías como el trastorno por déficit de atención y algo está pasando que ahora veo a más pacientes con riesgo suicida y coincidentemente son en la etapa adolescente todos ellos”.


La especialista sostiene que particularmente entre los niños y jóvenes la falta de socialización con sus pares en el colegio ha sido el principal detonante de que tengan ideación suicida o que en determinado momento se autolesionen haciéndose marcas en el cuerpo.


Explica que esta situación la ha advertido principalmente desde septiembre de 2020, pero en este 2021 se ha advertido un incremento considerable en los llamados de ayuda por parte de los padres.


“Con la escuela en casa lo que ha aumentado son las problemas de los adolescentes en casa que ha llevado a los padres a buscar atención psicológica porque se aíslan, están más irritables, su conducta ha empeorado, sus calificaciones han empeorado, no están comiendo bien, no están durmiendo bien, han subido o bajado de pesos y algunos padres empiezan a darse cuenta que empiezan a cortarse de forma superficial los brazos… algunos otros han expresado abiertamente las ideas suicidas”, compartió Varela Orozco.


En medio de la tercera ola por COVID-19 en México queda en el aire el debate de qué se tendría que privilegiar: la salud mental o la salud física de cara a la instrucción de la SEP para retomar clases presenciales -no obligatorias- a partir del 30 de agosto.


La respuesta a esta interrogante no es sencilla. Es cierto que se debe privilegiar la salud mental de todos, en especial de niños y adolescentes, pero también se debe evitar exponerlos con el riesgo de contagiarse del virus.

Un acercamiento a las cifras


La pandemia de COVID-19 llegó tan de repente que en la marcha se han tenido que tomar decisiones y adecuar la gran mayoría de las dinámicas sociales, profesionales, laborales y educativas, por lo que hablar de cifras concretas sobre cuál ha sido el impacto de ésta en la salud mental de la población aún no es del todo posible, sin embargo, la UNAM ofrece un primer acercamiento.


El 21 de marzo de 2020 -justamente al inicio del confinamiento- se lanzó el portal misalud.unam.mx/covid19 en el que a través de un cuestionario se evalúa la salud mental de los participantes y se les acercan herramientas para que le den seguimiento. Incluso, si así lo desean, pueden proporcionar sus datos de contacto para que se les brinde seguimiento profesional y puntual a sus requerimientos.


Al momento, poco más de 149 mil personas han accedido a esta herramienta y aunque no es representativa de lo que sucede en todo el país, sí es un acercamiento que permite empezar a mapear cuáles han sido las principales afectaciones a la salud mental de la población.


“Estamos detectando más que intentos de lesiones o suicidios, sí, pensamientos de muerte, pensamientos negativos y de emociones negativas muy fuertes en las familias, en los niños menores y por su puesto en los padres que están a cargo de los niños en las casas”, expuso la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de centros de formación y servicios psicológicos de la UNAM.


La especialista, quién tiene a su cargo la estrategia, detalló que la mayoría de los reportes que reciben tienen que ver con efectos y consecuencia de la violencia -física, emocional y sexual- que se está viviendo en los hogares resultado del confinamiento.


La segunda preocupación que han advertido es el incremento en el uso de sustancias psicoactivas como el consumo excesivo de alcohol, de tabaco y de otras sustancias. En tercer lugar se encuentran las condiciones que tienen que ver con tristeza profunda y pensamientos de muerte y miedo derivado del contagio de COVID-19.


En lo que refiere a atenciones a menores de edad, son los padres de niños mayores de 6 años y menores de 18 años quienes se han acercado pidiendo apoyo psicológico, aunque también, derivado de estos resultados, han encontrado señales de alarma entre el grupo de los jóvenes entre 20 y 29 años, así como entre los adultos mayores de 50 años.


“Se sinergizan todas las situaciones que pueden en conjunto estar provocando estrés agudo, ansiedad, cansancio, somatización en los niños y adolescentes donde los adultos tenemos que estar muy alertas. Previo a la pandemia ya se hablaba de una epidemia por salud mental, evidentemente la pandemia ha venido a agudizar estas situaciones de riesgo a la salud mental”, afirmó.


Basta señalar que antes de la pandemia de COVID-19, de acuerdo con la experta, las estadísticas ya apuntaban a que 1 de cada 4 adolescentes tenían síntomas de depresión.

Regreso a clases, ¿sí o no?


Los expertos coinciden en que la socialización con pares y el establecimiento de rutinas son los cimientos más importantes para mantener en buen estado la salud mental, sin embargo, en medio de la pandemia por COVID-19 hallar el balance que priorice por igual la salud física y mental especialmente de los niños y jóvenes, no es tarea fácil.


El regreso a clases presenciales, por ejemplo, es una actividad en la que no necesariamente hay consenso entre los especialistas.


Para el presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría, Bernardo Ng, es urgente retomar las clases presenciales contrapesando el riesgo de poderse contagiar de COVID-19, mientras que para la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de centros de formación y servicios psicológicos de la UNAM, lo que se debe priorizar es la salud física de los estudiantes.


“Tenemos que priorizar la salud física, aunque sabemos que regresar a la actividad presencial y establecer estas actividades fuera de casa ayudan a la salud emocional, pero en esta condición de pandemia tenemos que estar muy alerta porque nuestras niñas, niños y jóvenes aun no están prevenidos por la vacunación”, dijo la especialista.


Implementar rutinas y establecer el autocuidado en casa, agregó, es una opción viable para hallar el balance, sin embargo, recalcó la pediatra Edna Robles Macías, esto sería posible si es que mamá, papá o tutor están todo el día en casa y pueden dar seguimiento a que se cumplan estas actividades, pero en México -dadas las condiciones económicas de la población- es necesario que a diario salgan a trabajar para ganar algún dinero que llevar a casa, lo que complica el seguimiento y atención en la materia. Una labor que, subrayó, es correctamente desempeñada por los profesores quienes permanentemente están pendientes de cualquier cambio en conducta de sus alumnos.


Cuando los menores iban al colegio era ahí en donde detectaban el trastorno por déficit de atención y eran referidos a especialistas quienes luego de hacer una valoración integral detectaban, además, trastornos de ansiedad o depresión, sin embargo, con la escuela en casa esta detección ha disminuido y lo que ha aumentado son los problemas de los adolescentes en casa que ha llevado a los padres a buscar atención psicológica porque se aíslan, están más irritables, su conducta ha empeorado, sus calificaciones han bajado y no duermen ni comen bien.


En algunos casos, incluso, los padres empiezan a darse cuenta de que sus hijos empiezan a cortarse de forma superficial los brazos y otros han expresado abiertamente las ideas suicidas

Es importante por salud mental para los niños asistir al colegio, pero yo no veo una solución fácil para todo esto, quizá en cuestión de salud mental y salud pública es que es necesario un mayor número de psiquiatras infantiles y mayor concientización sobre los trastornos mentales para que más niños tengan acceso porque hay muchos que ni siquiera nadie se enteran que es un problema médico que es depresión y puede tener un tratamiento médico, somos muy poquitos subespecialistas en esta área”, opinó por separado la paidopsiquiatra Karen L. Varela Orozco.

Algunas recomendaciones

Procurar la salud mental de todos debe ser prioridad y en tiempos de pandemia y confinamiento los expertos dan estas recomendaciones a los padres y tortores para que, ante cualquier cambio en el comportamiento de sus hijos, no duden en acudir con un especialista.

  • Que sus hijos se aíslen y no quiera convivir con los miembros de la casa. Que quiera estar todo el tiempo en el cuarto

  • Que estén irritables

  • Sensibles a comentarios puntuales

  • Alteraciones en el sueño como que les cueste trabajo dormir o que se despierten varias ocasiones durante la noche

  • Cambios en su alimentación

  • Que dejan de hacer actividades que antes disfrutaban como leer, jugar futbol, tocar algún instrumento…

  • Dolores frecuentes de cabeza y/o estómago

  • Que refieran sentirse ansiosos o preocupados

  • Cualquier cambio en el estado de ánimo que dura más de dos semanas es motivo para que busquen a un especialista

Así se puede cuidar la salud mental en casa:

  • Realizar con regularidad alguna actividad física

  • Comer sanamente

  • Dormir 8 horas

  • Evitar siestas y si se hacen que no sean mayores a 20 minutos