El presidente mintió a los pobres en su informe

Por Omar Garfias

@Omargarfias


El épico discurso de “Primero los pobres” no corresponde ni a las acciones que ha implementado este gobierno ni a sus resultados.


En su tercer informe el presidente Lopez Obrador presentó varios datos falsos sobre los programas sociales que es necesario contrastar con información verídica.


El propósito no es hacer un ejercicio de esgrima partidista o electoral sino precisar el necesario diagnóstico de qué está pasando con la pobreza en nuestro país para que no se crea que son exitosas políticas públicas que no impidieron el crecimiento de la pobreza.


Usaremos como fuente los propios datos oficiales emitidos por el organismo de gobierno, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), cuyo titular fue designado por el presidente; y por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) que es una entidad del estado mexicano que visita los hogares para preguntar de viva voz a las personas.


El mejor trabajo de sistematización de esta información la ha hecho el Instituto de Estudio de la Desigualdad (ndesig), una asociación de jóvenes académicos que votaron por Lopez Obrador.


El presidente sostuvo que “70 por ciento de los mexicanos está inscrito en un programa social”.


La verdad es que solo el 30 por ciento de los hogares reciben al menos un programa social según reporta la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto (ENIGH 2020) del INEGI.


Ese porcentaje es menor al del 2016 que fue de 31 por ciento.


Subrayo que esta información no es de lo que los gobiernos dicen que dieron sino de lo que la propia gente dice que recibieron. La fuente de información es, digámoslo así, el pueblo.


El presidente agregó: “Los programas sociales […] llegan y se aplican desde abajo hacia arriba […] Debemos seguir aplicando el criterio de “por el bien de todos, primero los pobres”.


La verdad es que en 2020, sólo 43 por ciento de los hogares en pobreza extrema recibían al menos un programa social mientras que en 2016, el alcance era de 67 por ciento, de acuerdo a lo dicho por las propias personas en la ENIGH.


Esto significa que, 24 por ciento de los hogares en pobreza extrema que eran beneficiarios de programas sociales hace 5 años, hoy no reciben nada del gobierno.


El Indesig señala: “Además, en promedio, los hogares más pobres (del decil I) recibían 19 pesos al día en 2018 y, en 2020 (dado que bajó muchísimo la cobertura), los hogares de dicho decil reciben solo 13 pesos en promedio.”


El presidente también dijo que “la política de austeridad ha permitido financiar los programas sociales para los más pobres y marginados”.


La verdad es que, según el Coneval, en 2021 se asignó 1 billón 113 mil 605 millones de pesos de presupuesto a los programas y acciones federales de desarrollo social, pero el monto más alto destinado a ese mismo rubro se dio en 2014, cuando se alcanzó 1 billón 202 mil 832 millones.


Si en algún lugar se recortó presupuesto este no se fue a engrosar los programas sociales. Se crearon algunos pero se desaparecieron otros, con lo que el presupuesto total quedó por abajo del de 2014.


El presidente también señaló: ““Han crecido como nunca las aportaciones que realizan familiares a México […] Las remesas llegan hasta abajo, a las familias más pobres […] 7 mil 600 pesos mensuales para los más pobres”.


La verdad es que los hogares más pobres (decil I) reportaron al INEGI que reciben, en promedio, 58 pesos al mes por ese concepto. Recordemos que emigrar al norte tiene un alto costo que los pobres extremos no pueden pagar.


Además, las remesas no son una política social del gobierno mexicano. En todo caso, su incremento es un éxito del fuerte apoyo del gobierno de Estados Unidos a los ciudadanos que habitan ese país para compensar su pérdida de ingresos y evitar que cayeran en la pobreza.

El presidente proclamó: “Los programas de bienestar fueron la esencia de la estrategia para combatir la crisis”.


La verdad es que los programas sociales no aumentaron su cantidad de beneficiarios ni el monto de sus apoyos ante la pandemia. Siguieron funcionando igual, solo adelantaron entregas.


El Indesig reporta: “la negativa en aumentar los programas sociales durante la crisis tiene como consecuencia que México está en el lugar 159 de 167 países en su combate a la crisis con aumento de gasto social. Sólo 0.2 por ciento aumentó el gasto social, frente a 3 por ciento de Colombia, 3.5 por ciento en Argentina, 5 por ciento en Sudáfrica, 6.4 por ciento en Perú y 7 por ciento en Brasil.


En cuanto al tema de la pobreza, no está sucediendo ninguna “Cuarta Transformación.”


Si reconocemos los errores que se han cometido se puede mejorar el combate a la pobreza, pero si, por el contrario, se les maquilla y se disfrazan de éxitos, entonces van seguir aumentando la cantidad de pobres.


Necesitamos que de verdad sean primero los pobres.