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Desde una bicicleta

Antonio Gamboa Chabbán

Hay temáticas que marcan una campaña y en este año preelectoral, ya se están perfilando algunos estereotipos de lo que serán las campañas políticas del año entrante.


Una aspirante-coordinadora-futura candidata ha elegido hacer algunos recorridos desde una bicicleta, porque es probable que más allá del beneficio y felicidad que le proporciona ese medio de transporte, quizá su equipo de campaña, qué digo, su “cuarto de guerra”, ha considerado que usar una bicicleta en esta etapa, le da potenciales votos con personas que la verán como una candidata sin ostentación al no usar enormes camionetas, en su mayoría inalcanzables para “el pueblo” y por el contrario, usar una bicicleta puede hacerla percibir con cercanía a la ciudadanía, aunque la bicicleta circule sin las calcomanías de “verificación” de ninguno de los tres partidos que la postularán, en su bicicleta circula en solitario.


Por su parte, a la otra aspirante-coordinadora-futura candidata, le fue impuesto a un lado del “Templo Mayor” el uso de un llamado bastón de mando, como símbolo de poder, bastón que por cierto, trae de arriba para abajo. Ese bastón como símbolo de empoderamiento ante el pueblo, le dice poco a la gran mayoría de la ciudadanía, porque para empezar, ni un bastón de mando ni una Coordinación para defender al movimiento que impulsa, están previstos en la norma interna del partido que la postulará como candidata, por cierto, aún no se, el significado del Templo Mayor como telón de fondo.


Hay otros símbolos que se usan para mover y promover a algunos aspirantes a diversos cargos, como camionetas blindadas y equipos de seguridad, porque su realidad personal les impide moverse en otro medio de transporte, a otros en su momento les dio buen resultado no bañarse ni afeitarse aunque se hayan quedado con esa costumbre y también está la promoción de libros que para mala fortuna de quien los promueve, el pueblo de México no tiene como práctica generalizada leer libros.


También tenemos aspiraciones-candidaturas que son infladas a partir de encuestas que paga quien aspira al cargo y sus equipos de estrategas sudamericanos, que tienen el convencimiento que a la mayoría de las personas les gusta estar en el equipo de la fórmula ganadora, a nadie le es grato estar con el perdedor o acaso perdedora, por lo cual, contratan empresas que al amparo de una metodología de escasa comprobación, dicen haber realizado algún tipo de levantamiento muestra que les permite llegar a una inferencia demoledora a partir de una pregunta en el sentido de que si hoy fuera la elección, ¿por quién votarías? y los resultados arrojan mil por ciento arriba a favor de su contratante y para no verse tan irresponsables o mejor dicho gandallas, mencionan solamente algunos puntos porcentuales antes de 100, que puedan sembrar duda y con ello incidir en el ánimo de algún perfil de la ciudadanía votante.


Están también las candidatas y candidatos que integran el decanato de la política mexicana, que han sido todos los cargos que puedan existir en el repertorio nacional, estatal y municipal, tienen experiencia para hacer política en la luna si fuese necesario y desde su perspectiva, tienen el merecimiento de que las personas les reconozcan en cualquier lugar donde se detengan a caminar por la vida terrenal de una ciudad y que por ese sólo hecho, las personas comprometan el voto a su favor aunque sea para una modesta Diputación Federal como digno ejercicio de último cargo para retirarse de la vida política, aunque al término de su encargo, se animen a volver a integrar una lista de representación proporcional, porque advierten que no hay nadie que generacionalmente les pueda sustituir.


Por supuesto, hay otros con escándalos de ser agresivos o teniendo antecedentes de ser violentadores, que se presentan con piel de cordero prometiendo a la ciudadanía el verdadero cambio de una vez y para siempre, paradójicamente una de sus principales líneas de comunicación en sus campañas es el combate a la violencia. Ya en la realidad, cuando llegan al cargo se comportan sin ideas propias, forman parte de un grupo que acata órdenes, publica desplegados cada que les conviene y por supuesto hay otras personas dedicadas a la política, que cierran filas expulsando de su partido a quien actúe con insurrección, por cierto, parece que las expulsiones suman más que las adhesiones.


Desde una bicicleta, con bastón de mando, en camioneta blindada, ganando el cargo en todas las encuestas por más de 50 ó 70 puntos, sin bañarse o con “baños de pueblo”, escribiendo libros con historias aparentemente acogedoras y algunos aparentando ser pacíficos; la realidad electoral de este país, se decidirá en las urnas el próximo año y la población tiene la convicción de que las autoridades obligadas a garantizar el voto libre, secreto, universal, personal e intransferible, están cumpliendo y van a cumplir con sus responsabilidades por encima de cualquier interés ideológico, sectario o partidista.

Mtro. Antonio Horacio Gamboa Chabbán

Director General de Evidens, S.C. (Consultoría Política)

Presidente del Colegio de Abogados en América Latina COTAL A.C.

Colaborador en la Agencia Norteamericana de Comunicación & Publicidad

Consultor financiero en el Instituto de Política y Gobernanza, A.C.

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