Cuando la cultura nos viene desde donde debe: las escuelas

Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace...

Juan Rulfo, en Pedro Páramo.

Dentro de la saturación de notas que nos bombardean cada día, de pronto llega una, sale una sola, que saca la sonrisa a flote y permite pensar que las cosas aún tienen solución.


La Cultura Impar se encontró con un medio electrónico, que no menciona ningún directorio o nombre a quien felicitar por el trabajo que realiza su staff (porque así se acompañan sus notas), que ya quisieran muchos en sus redacciones.

Se llama Con Tlatelolco – El Periódico de la Unidad y CON la Ciudad. Enhorabuena por lo que hacen.


Y viene una nota fechada el 27 de mayo (apenas hace tres días), que se lleva las palmas por su trascendencia informativa y temática. Para conmemorar los 105 años del nacimiento de Juan Rulfo (1918-1986): “Inauguran Biblioteca escolar Juan Rulfo, en la Escuela Secundaria 16, Tlatelolco”.


El corazón latió fuerte y las letras brincaron enloquecidas, al entender el verdadero significado de este hecho que tal vez envuelve a cientos de casi jóvenes alumnos en el concepto-invitación a leer a uno de los mejores escritores de México, parte de la Generación del 52.


La enciclopedia biográfica en línea, Biografías y Vidas, dice lo que se debe saber de Juan Rulfo: “Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una única novela, Pedro Páramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto señero dentro del llamado Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos (y no tan nuevos, como en el caso de Rulfo) narradores del continente”.


Ahora imaginemos lo que esos muchachos de la secundaria 16, ven ahora como ejemplo de lo que México puede aportar a las letras.


Una escuela perdida en la inmensidad de la Ciudad de México, una secundaria, la 16 “Pedro Diaz” (segunda sección de Tlatelolco), recibió recursos, para el ciclo escolar 2021-2022, por medio del Programa “Mejor Escuela”, del Gobierno de la Ciudad de México, ejercidos por madres y padres de familia para el mejoramiento de la Biblioteca escolar “Juan Rulfo”.


La directora María Elena Flores comentó a los alumnos “pero de nada sirve tener una biblioteca bonita si no se le da vida”. Estas palabras llevan tanto fondo, que deben resaltarse lo más posible.


Para subrayarlo, el portal de Con Tlatelolco, marcó la nota con una frase de Rulfo:


“Era tan bonita, tan, digamos, tan tierna, que daba gusto quererla”


Las bibliotecas son para dar vida, para mostrar la vida y para enriquecer la cultura de la vida de quienes en unos pocos años, empujarán el camino de este México nuestro que tanta ayuda necesita.


Este fue solo un acto simbólico, aislado, pero de esos que -nos consta- cada escuela del país realiza en algún momento, por iniciativa propia, y que desgraciadamente muy pocas líneas merecen en muchos medios. Pero SÍ están los que permiten a la Cultura Impar llegar a más pares de ojos, abrir las mejores mentes de quienes nos regalan su atención, y enriquecen ese camino de las generaciones que ahí están ya, y solo necesitan de las letras para salir adelante de mejor manera.


Maestros así, por siempre…