Convierte el cambio climático al Golfo de California en cementerio

El Laboratorio de Ecología de Pinnípedos Burney J. Le Boeuf, del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), realiza conteos de las poblaciones de mamíferos en las 13 colonias de reproducción del Golfo de California y en ocho islas del Pacífico mexicano.

El motivo de los conteos es el aumento de la temperatura en la superficie marina, por lo que los científicos han hecho una tabla de vida y curva de mortandad del lobo marino de California.


Los expertos observaron que 30 por ciento de las crías muere en el primer año de vida, por la disminución la disponibilidad de alimento, lo que coloca a la especie como seriamente amenazada.


Se estudian distintas variables ambientales, como la temperatura superficial del mar y la concentración clorofílica, y esperan elaborar un registro que marque la disminución en la cantidad de especies indispensables para que los lobos marinos se alimenten.


Entre esas especies destacan el pez lagarto del Pacífico oriental, la anchoveta, el pez sapo cabezón, el pez serrano ojón o las medusas, que se encuentran a 50 ó 60 kilómetros de las loberas.


En el pacífico mexicano habitan cerca de 52 mil mamíferos -el 16 por ciento de la población mundial-, y en el Golfo de California viven entre 17 mil y 22 mil -6 por ciento-.


El lobo marino es considerado centinela del ecosistema, porque desde su nacimiento vive y se reproduce en las mismas colonias, en un comportamiento conocido como fidelidad al sitio.


Las hembras mueren alrededor de los 23 años, cuando su promedio de vida oscila entre los 25 y 26 años. En cambio, los machos -35 a 38 por ciento-, viven en promedio 18 años. Esto se explica porque al ser más grandes consumen mayores cantidades de alimento y tienen que buscar más lejos de las loberas, lo cual los hace vulnerables ante los depredadores.