Con el cambio climático, puertos, playas y refinerías de México, bajo el agua: NASA

El calentamiento global es una realidad irreversible, que irá a peor, si los países no se descarbonizan… pero AMLO tiene otros planes.

En 2017, la cabeza Olmeca del parque La Venta, en Villahermosa, quedó parcialmente anegada por la crecida de los ríos, un oscuro presagio de lo que puede ocurrir si se agrava el cambio climático (Cuartoscuro)


Quien nazca por estas fechas y llegue lúcido a los cien años —nada descabellado, dado el empeño de la ciencia por mejorar la esperanza de vida— puede que tenga la desgracia de ver cómo desaparece la bahía de Acapulco bajo 1.55 metros de agua.


Este es el terrible destino que le espera a uno de los enclaves turísticos más queridos por los mexicanos, si se cumple el peor escenario pronosticado por la NASA, que ocurriría si la temperatura media de la Tierra sube hasta 4 grados dentro de un siglo, como consecuencia del calentamiento global sin control.


A la tristeza de ver cómo se traga el mar una de las bahías más bellas del mundo, se sumaría la vergüenza infinita de tener que explicar a sus nietos que ese escenario apocalíptico se podría haber evitado, si los gobiernos de todo el mundo hubiesen reaccionado al último llamado de los expertos, ocurrido esta misma semana.


El cambio climático está en marcha

El mayor informe de los expertos de la ONU realizado hasta la fecha alerta que el cambio climático no es una amenaza futura sino que ya ha comenzado y es irreversible. Sin embargo, señala también que se puede frenar el calentamiento global si en la próxima década se logran las bases para descarbonizar la economía, de modo que en 2050 las emisiones de dióxido de carbono sean prácticamente nulas.


El estudio, llevado a cabo por 234 científicos de 66 países, confirmó que la temperatura de la Tierra subió 1.1 grados con respecto a la media de la era preindustrial (1850-1900), y que en las últimas décadas se han incrementado de tal manera las emisiones de dióxido de carbono —producto de la quema de carbón, petróleo y gas — que es inevitable que la temperatura media rebase los 1.5 grados en 2030 y se acerque peligrosamente a los 2 grados en menos de tres décadas, que es la línea roja que se marcó el Acuerdo de París para evitar una catástrofe climática a escala planetaria.


Si con apenas 1.1 grados el cambio climático ya es una realidad que está causando el deshielo de los glaciares, la extinción de los corales, o como ha sucedido este verano, devastadoras inundaciones en Alemania, incendios que arrasan Grecia y California y una ola de calor en Canadá como nunca se había visto en la historia ¿qué pasará en 2050 con 2 grados o en 2120 con 4 grados, si no comienza ya un plan mundial para descarbonizar el planeta? El pronóstico de la NASA es desolador


Pacífico mexicano irreconocible

Según los cálculos de la agencia espacial estadounidense para México, toda la costa se verá afectada y prácticamente desaparecerían las playas tal como las conocemos. Pero la peor parte se la llevará el litoral pacífico, y luego las tierras bajas del golfo de México, desde el extremo norte de Yucatán a Tamaulipas, llevándose la peor parte Tabasco, Campeche y el sur de Veracruz.


El pronóstico más grave para lo que podría ocurrir dentro de un siglo, es conocido en la NASA como SSP-8.5 y prevé el deshielo del litoral ártico y antártico.


Este escenario apocalíptico prevé que en el año 2120 el nivel del mar inundará enclaves turísticos del Pácifico mexicano, como Acapulco (1.55 metros), Manzanillo (1,24 metros), Guaymas (1.11 metros), La Paz (1.04 metros) y Cabo San Lucas (0.96 metros).


Asimismo, el puerto de Salinas Cruz junto con su refinería llegará a un nivel del mar de 1.13 metros. Sería la particular venganza de la Tierra contra los que todavía apuestan por el petróleo y el gas, en vez de dar el salto a las energías limpias.


La refinería oaxaqueña no sería la única en quedar inservible. La de Coatzacoalcos, en Veracruz, quedaría también bajo las aguas, al igual que la que se está construyendo en Dos Bocas, Tabasco, tierra natal de Andrés Manuel López Obrador, quien, sin embargo, parece más preocupado en invertir dinero en su soñada refinería (pese a los informes en contra sobre su viabilidad) que en evitar que casi la mitad del estado desaparezca bajo las aguas.


El mar llegaría a Mérida, con su puerto más cercano, Progreso, bajo 1.30 metros de agua, Ciudad Madero (1.19 m), Ciudad del Carmen (1.13 m), Coatzacoalcos (1.10 m) y Alvarado (1.05 m).


Según la NASA, este escenario, al que se llegaría en caso de no hacer nada o casi nada para frenar en seco la emisión de gases, sería poco probable, ya que parte de la base de que la comunidad internacional sí se está movilizando para frenar el cambio climático. El Acuerdo de París, firmado por casi todos los países en 2016, es prueba de este compromiso mundial, especialmente desde la llegada al poder de Joe Biden, cuya primera orden fue regresar a Estados Unidos al Acuerdo, del que salió por orden del negacionista Donald Trump.


En caso de que las acciones que los países tomen no sean suficientemente ambiciosas, como ocurre en la actualidad, la NASA prevé para dentro de un siglo el escenario SSP3-7.0, que apenas rebajaría el nivel del mar en el peor escenario: Acapulco (1.45 metros), Manzanillo (1.15 m), Salina Cruz (1.03 m), Guaymas (1.01 m), Mazatlán (0.95 m), La Paz (0.94m) o Cabo San Lucas (0.86 m).


Ni siquiera el escenario SSP1-1.9, que ocurriría si para la mitad de este siglo se eliminaran por completo las emisiones de gases de efecto invernadero, Acapulco se libraría de una fuerte crecida del mar (1.06 m), pero el resto de los puntos destacados ya estarían por debajo de un metro de agua. Sería, en cualquier caso, señal de que el único camino posible es la descarbonización. No hay tiempo que perder, no hay un plan B .