Centennials, la mitad de la fuerza laboral de México para 2025

Redacción José Manuel Rueda ANCOP

La vida no se detiene y, obviamente, cada generación debe dar paso a la siguiente. Para 2025, el mercado laboral de México estará ocupado prácticamente a la mitad por quienes nacieron entre 1994 y 2012, conocidos como la Generación Z o centennials. Hoy en día representan el 8 por ciento de la población del país, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).


Estos datos fueron dados a conocer en un artículo de la Gaceta UNAM, número dedicado a la Generación de Cristal, donde se cita a Erika Villavicencio-Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien apuntó que en el futuro próximo será interesante ver qué aspectos de la cultura laboral impulsados por la generación anterior –los millennials– son conservados por el talento más joven.


La especialista en salud ocupacional y recursos humanos afirmó que los centennials son súper digitales y tener acceso a dispositivos electrónicos les ha dado la ventaja, según ella, de que ha sido “una generación de mayor nivel educativo”, porque “tienen acceso a muchos elementos de aprendizaje a través del internet”.


Estos cambios en el uso del conocimiento, de acuerdo con Villavicencio-Ayub, ha obligado a las organizaciones a migrar sus programas de desarrollo a las nuevas plataformas. Pero, además, también buscan la satisfacción laboral, el reconocimiento constante y líderes que los estén retribuyendo.


Los hábitos de consumo de un centennial están relacionados con que los valores de la empresa o marca estén alineados con los suyos. Esto es lo que genera su lealtad, aseveró. Por otra parte, en cuanto al ambiente laboral, es un factor de tensiones debido a que su deseo de avance constante y lineal no corresponde al mercado laboral, por lo que se frustra al tener que efectuar cambios abruptos en sus metas y objetivos.


Parece que como están inmersos en “esta realidad virtual (…) de la que han generado dependencia”, no reconocen la realidad laboral. Además, “viven una realidad alterada por decirlo de alguna forma, siempre procuran dar la imagen ideal”, señaló la especialista.


En su código de valores parece que la escala más alta la ocupa la belleza física, la imagen pública y el estatus social, y han crecido “dependiendo de la aceptación que tengan en redes sociales, los likes, los seguidores”, subrayó. Y agregó que se trata de una generación con altos índices de depresión, pues alrededor de 64 por ciento tienen síntomas de esa enfermedad y 71 por ciento de jóvenes también los presenta; han aprendido de sus padres a normalizar el estrés.


Al esconderse detrás de la tecnología, tienen bajas habilidades sociales, prefieren mandar un mensaje de voz que escribir, y no están dispuestos a una negociación porque sienten merecer un beneficio laboral y una recompensa inmediata. Ese es el reto de las organizaciones, de acuerdo con Villavicencio-Ayub, pues es la frustración constante de esta generación el resultado de un mal manejo emocional y en las relaciones interpersonales.