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Cazar agujeros negros antiguos, quizá ayude a descubrir el origen del cosmos

Redacción Joel Charles


Los científicos están cazando agujeros negros más antiguos que el universo, posibles restos de un universo anterior pueden haber sobrevivido a la destrucción del anterior.


Hay una posibilidad de que existan agujeros negros más antiguos que nuestro propio universo e incluso más viejos que el Big Bang, según un artículo de New Scientist, por lo que algunos astrofísicos están decididos a cazarlos ya que la idea de que exista al menos un agujero negro que preceda al universo parece disparatado.


Si alguno consigue cazarlo, tendríamos que reescribir la cosmología; uno de estos objetos sería la prueba definitiva de que nuestro universo no ha sido el único que ha existido, sino que sería producto de un universo anterior.


Para Bernard Carr, profesor emérito de matemáticas y astronomía de la Universidad Queen Mary de Londres, la idea no es en absoluto descabellada. Carr cree que estos agujeros negros existen y se crearon en un cosmos anterior.


"La existencia de agujeros negros primordiales formados en este universo es especulativa, por lo que la noción de agujeros negros de un universo anterior podría parecer doblemente especulativa", afirma Carr. "No obstante, es importante explorar esta posibilidad, por no decir estimulante. Del mismo modo que pensar en agujeros negros primordiales ha conducido a importantes descubrimientos sobre la gravedad cuántica, pensar en agujeros negros anteriores al Big Bang puede conducir a nuevos descubrimientos físicos, incluso si resulta que el universo no es cíclico”.


La idea de los agujeros negros primordiales no es nueva. De hecho, fue propuesta por primera vez por Stephen Hawking en 1971. Sin embargo, los científicos no han vuelto a tomarse en serio esta idea hasta hace muy poco.


Según algunos físicos, estos agujeros negros podrían ser los restos de un universo anterior que colapsó en un Big Crunch (una compresión en vez de la expansión del Big Bang) y luego renació en el Big Bang hace 13.700 millones de años.


En 2016, investigadores de la Universidad de Harvard afirmaron que estos agujeros negros podrían detectarse a través de sus efectos de lente gravitacional sobre la luz de estrellas lejanas. Desde entonces, otros investigadores han estado trabajando para perfeccionar esta técnica y encontrar nuevas formas de detectar estos teóricos objetos.


Uno de los métodos más prometedores son las ondas gravitacionales, ondulaciones en el espacio-tiempo que se producen cuando colisionan dos objetos masivos. En 2015, los científicos detectaron ondas gravitacionales por primera vez utilizando el Observatorio de Ondas Gravitacionales del Interferómetro Láser (LIGO) en Estados Unidos. Desde entonces, LIGO y otros observatorios de todo el mundo han realizado muchas más detecciones.


Sea como sea, Carr está entusiasmado con la posibilidad de encontrar uno antes de morir: "Me he jubilado recientemente, y me parece extrañamente apropiado que mi carrera, que comenzó con el estudio de la formación de agujeros negros al principio de este universo, esté terminando con el estudio de su formación al final del último”.

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