¿Cómo serán las ciudades inteligentes en Latinoamérica?

NOTA Redacción David Enciso ANCOP

El término “nueva normalidad” ha sido usado en los entornos post pandémicos, pero ¿Qué significa cuando hablamos de infraestructura inteligente? Podríamos resumirlo en varios elementos: las acciones y los dispositivos interactivos, la interoperabilidad necesaria, una conectividad y una potencia resilientes, y una experiencia perfecta para el cliente en un entorno seguro.


A medida que aumente la digitalización, se recogerán, se analizarán y se almacenarán grandes cantidades de datos. De acuerdo con un estudio de Forbes, el mundo produce más de 2.5 trillones de bytes de datos cada día. El desafío que se tiene es crear las plataformas para soportar dichos volúmenes de datos.


Los desafíos de implementación para estas plataformas en Latinoamérica son considerables. Se trata de la segunda región más urbanizada del planeta, la cual podría alcanzar una urbanización de hasta el 90% para 2050. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (IDB), el proceso de urbanización en Latinoamérica se ha acelerado y está ocurriendo de manera desordenada.


A pesar del desorden, las ciudades han comenzado a avanzar hacia iniciativas inteligentes, enfocadas en el transporte público, los edificios inteligentes, las redes de comunicaciones, el Wi-Fi y la movilidad. Algunas ciudades como Santiago, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Curitiba, Medellín y Montevideo ya tienen proyectos de esta naturaleza.


Las ciudades inteligentes tienen el potencial de aprovechar la tecnología para beneficiar la manera en que se trabaja, se viaja, se conecta y se hace negocios, pero es necesario elegir la infraestructura de borde adecuada y tomar decisiones importantes sobre la mejor manera de usar la infraestructura inteligente y dónde invertir.

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