¿Cómo lograr una buena ventilación para el retorno a las actividades?

Armando González Sánchez, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, explica cuáles son los aspectos que se deben considerar para una buena ventilación.

Existe evidencia de que si una persona está enferma de COVID-19, al respirar emite gotículas y aerosoles en los que va inmerso el virus SARS-CoV-2. Estos, especialmente los aerosoles, pueden permanecer mucho tiempo flotando en el aire.


Si se trata de una habitación o un reciento cerrado y no hay una corriente de aire que los arrastre fuera de ese entorno, son altas las posibilidades de que las personas respiren estas partículas y se contagien. Es la llamada transmisión por vía aérea.


Lo deseable es tener siempre un aire fresco dentro del recinto cerrado porque de esta forma la probabilidad de contagio es mucho menor. Por eso durante la pandemia de COVID-19 es una exigencia contar con espacios bien ventilados. La evidencia científica sostiene que esta es la mejor forma de reducir la propagación del coronavirus.


El doctor Armando González Sánchez es investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Forma parte de la Comisión Especial de Atención a Asuntos COVID19 de Infraestructura de esta dependencia para ventilar las instalaciones. Sus líneas de investigación están relacionadas con el tratamiento de emisiones gaseosas, eliminación de olores y compuestos contaminantes del aire. Su experiencia sobre de cómo tratar emisiones gaseosas es de utilidad para aplicarlo a los problemas de ventilación relacionados con el COVID-19.


En entrevista con Ciencia UNAM, el investigador explica que la ventilación es la renovación del aire de una habitación con aire fresco. “No se debe confundir con mover únicamente el aire de un espacio sin renovarlo, como cuando prendemos un ventilador en una habitación con las ventanas cerradas. Si queremos ventilar, es necesario permitir que el aire salga, para ello es fundamental además del ventilador, una ventana abierta o un extractor de aire”.


Desde que se diseña y construye un espacio, se planea cómo puede ventilarse. Por ejemplo, los salones de clase se conciben para estar bien ventilados y iluminados. Por lo general, tienen ventanas encontradas o ventanas encontradas con la puerta, esto hace que sean fáciles de ventilar simplemente abriéndolas.


Los espacios en sótanos o plantas bajas, donde no hay ventanas o son pocas y solo cuentan con una puerta de acceso, son mas complicados de ventilar. Además los lugares que no fueron diseñados como salones de clase, salas de juntas u oficinas, pero que fueron adaptados para eso, casi siempre tienen problemas de ventilación.

Las edificaciones sustentables, por lo general son diseñadas desde su origen para tener una buena iluminación y ventilación con poco gasto energético. Seguramente, con la pandemia los requerimientos de ventilación serán más estrictos y las nuevas construcciones cumplirán con estas necesidades.

Ventilación forzada


El problema sin duda son las edificaciones antiguas que no se pueden demoler y que muchas veces tampoco pueden modificarse mucho. En estos casos será necesario tomar acciones remediales que solucionen el problema.

En algunos casos habrá que mantener abiertas ventanas y puertas aunque conlleve algunos inconvenientes. Por ejemplo, en invierno o en tiempo de lluvias se prefiere mantener cerrados los espacios, pero lo mejor es abrirlos para garantizar la renovación del aire.


En otros casos habrá que usar un medio mecánico o artificial para mover y sacar el aire, por ejemplo, usar un ventilador para presurizar el aire y permitirle que salga.


En la biblioteca de la Facultad de Medicina de la UNAM se buscó la asesoría del Instituto de Ingeniería para encontrar una solución a los problemas de ventilación. Dado que es un lugar donde se resguardan libros, los sistemas de aire acondicionado mueven el aire interior, pero con una renovación mínima para tener el aire frío y con una humedad específica que no dañe los libros.


La solución de los ingenieros fue implementar sistemas artificiales de purificación. Estos pasan el aire por filtros de alta eficiencia para retener los aerosoles que podrían contener al virus y la parte que no quede atrapada en los filtros, se circula por unas lámparas de luz ultravioleta que matarían cualquier virus. Esta propuesta permite mantener la integridad del sistema de aire acondicionado y también la integridad de los libros.


¿Cómo se mide una buena ventilación?


El investigador explica que existe un parámetro que se puede medir en el aire, la concentración de dióxido de carbono CO2. Este gas, que expulsamos tras respirar oxígeno, va combinado con los aerosoles que exhalamos y se puede correlacionar con la emisión de aerosoles posiblemente contaminados con coronavirus.


Por lo tanto, si las mediciones de CO2 en un espacio cerrado son altas, superiores a 800 partes por millón, indican que el aire está viciado y que es deseable ventilar el espacio porque podría implicar que los aerosoles en el aire también son altos y hay mas probabilidad de respirar aerosoles que podrían portar el virus.


Una guía basada en ciencia para tomar decisiones


Cada sistema de ventilación es diferente y no hay una solución única para los espacios, es necesario hacer un análisis de cada caso y tomar las mejores decisiones.


En el Instituto de Ingeniería, el doctor Armando González Sánchez compiló la Guía Práctica: medidas para mejorar a ventilación en espacios cerrados de edificaciones en Ciudad Universitaria durante la pandemia por COVID-19. Contiene algunas recomendaciones generales tanto para ventilación natural como para sistemas basados en aire acondicionado.


Este folleto ha sido muy bien acogido por la UNAM y otras instituciones por que tiene conceptos prácticos, y fáciles de comprender y aplicar. Aquí puedes revisarlo.


El doctor destaca que “en instalaciones como museos, bibliotecas y auditorios que son instalaciones fundamentales en la UNAM, se debe asegurar un ambiente con poco riesgo de contagio para bienestar de la población universitaria y los visitantes”.


Igualmente, sugiere al público “mantener en la medida de lo posible una buena ventilación de casa, especialmente cuando se sienta el aire viciado y cuando acudan amigos o familiares que no viven ahí. Si se renueva el aire, la posibilidad de contagio es menor”.