Bla bla bla, ¿No me callo la boca, por qué?

Norma Luna



Los problemas significativos que enfrentamos no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento que teníamos cuando los creamos. (Einstein)

Se tiene muy bien aprendido, que hablar, usando voz, escritos o lenguaje de señas, tienen el poder de motivar y destruir.


Se activa con procesos llamados cognitivos, los cuales, son operaciones mentales que realiza el cerebro para procesar información. Le acompañan procesos motores básicos, que son respiración, fonación, articulación, resonancia, prosodia y fluidez.


Al conectar con las cuerdas vocales, el ánimo, emociones y sentimientos, la palabra hablada toma su curso de acuerdo con el diario vivir. Pero no todo es mente, no se debe olvidar que todo ello se articula con el hermoso cuerpo humano. Hablar, necesita de la Articulación Temporo Mandibular, lo que hace posible abrir y cerrar la boca.


Se articula con el hueso temporal del cráneo, delante del oído y en cada lado de la cabeza. Se utiliza al masticar, hablar, tragar, bostezar, cosas raras o simpáticas. Por ello, es una de las articulaciones más usadas en el cuerpo. Usted puede localizarla poniendo sus dedos delante de cada oído y presionando firmemente, al abrir y cerrar la boca: el movimiento que sentirá ocurre en cada Articulación Temporo Mandibular (ATM). Son conducidas por cuatro pares de músculos que crean sus movimientos y se confirma que funcionan correctamente, cuando abre y cierra la boca sin dolor, ni molestias.


Todo este equipo cognitivo y mandibular, es efectivo con o sin consciencia. Cuando se habla, muchas personas, no consideran toda la capacidad humana invertida. Se pierden en vacíos y emociones descuidadas, y al no atenderlas, éstas buscan salidas para llamar la atención, y una de las formas, es el habla, transformada en una acción claridosa(o), el cual no tiene reparos, en expresar abiertamente a una persona, sus pensamientos o sentimientos. Vociferan sin sentido, hablan y hablan con dolo, fanfarronería, presunción o alarde, llevándolos a estados de impotencia frecuentes.


Cuantas veces, en reuniones familiares, escolares, sociales o de amistad, inesperadamente, se dicen hechos, que no quieres decir y salen, metiéndonos en conflictos o dañando a terceros, arruinándonos, un día o toda la vida. Por naturaleza es normal, pero ya sabiendo, que son carencias afectivas, es importante minimizarlos hasta controlarlos.


Hoy en día los escenarios, se han potencializado por influencia, de la tecnología digital e información global mal encauzada. Atrapando a muchas personas, en usar el habla como un arma mortal, desde lideres hasta individuos de bajo perfil de vida.


En el siglo pasado se escuchaban charlas como: ¿En qué momento abrí la boca, ahora estoy en este problema?, Y todo por estar de ociosa (o, "sentí la necesidad de hablar y hablé en un mal momento" o “tal vez fui impertinente”.

Se usaban fábulas o metáforas para calmar al claridoso(a), un ejemplo: “El zapatero convertido en doctor”. Un zapatero incapaz de ganarse la vida con su oficio y desesperado por la pobreza, comenzó a practicar como doctor en una ciudad en la cual él no era conocido. Allí vendía una medicina, diciendo que era un antídoto para todos los venenos, y obtuvo un gran nombre para él por medio de falsas alabanzas y publicidad.


Cuando el zapatero resultó caer enfermo él mismo de una enfermedad grave. El Gobernador de la ciudad determinó probar su habilidad. Para este fin él pidió una taza, y mientras la llenaba con agua, simuló mezclar veneno con el antídoto del zapatero, mandándolo a beberlo con la promesa de una recompensa.

El zapatero, con miedo de una inminente muerte, admitió que él no tenía ningún conocimiento de la medicina, y que sólo fue hecho famoso por los clamores estúpidos de la muchedumbre. El Gobernador entonces llamó a una asamblea pública y se dirigió a los ciudadanos: --¿De que locura han sido culpables ustedes? Ustedes no han vacilado en confiar sus cabezas a un hombre, que nadie podría emplear ni siquiera para hacer los zapatos para sus pies.


Hoy en día, hablar no tiene protocolos fijos, es un detonador diverso y silencioso, en todos los niveles sociales, algunas veces enferma la mente y el cuerpo humano. Expertos en conducta afirman, que hablar se está convirtiendo, en el pasaje de la torre de babel, todos hablan, pero nadie se entiende. Las consecuencias son inimaginables, se potencializa la carencia afectiva. Se minimiza la empatía social, los principios y valores entran en contradicción. Lo adecuado, es no olvidar la experiencia que ha dado frutos positivos, y estar vigente en nuestra actualidad, para crecer el conocimiento y sabiduría. No permitamos que nuestra juventud se pierda de este potencial y legado, pasa la voz, que lo que se piensa (mente), se habla (procesos) y se acciona (cuerpo) es valioso.


El poder de la palabra hablada en todas sus formas dirige tu vida, cuídala.


Referencia: https://www.espiritualidadpamplona-irunea.org/wp-content/uploads/2018/02/el_silencio_habla.pdf

PS Norma Luna G.