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Auroras boreales, la danza de las luces

Redactor Fernando Galindo

  • El registro más antiguo de las auroras boreales viene desde hace 30 mil años, y corresponde a una pintura rupestre encontrada en Francia.

Sin duda entre uno de los fenómenos naturales más bellos que pueden ser apreciados están, las auroras boreales. Basta con ver las imágenes que dan testimonio de esas danzas ondulantes de luces para comprender la razón por la cual turistas de todo el mundo son atraídos, año con año, a ver semejante espectáculo de la naturaleza. El fenómeno fue bautizado así desde 1619 por Galileo Galilei. Su nombre es en honor a Aurora, la diosa romana del amanecer. Por otro lado, “boreal” hace referencia a Bóreas, la deidad griega asociada con el viento del norte.

El registro más antiguo de las auroras boreales es dado por una pintura rupestre encontrada en Francia, cuya antigüedad data de hace 30 mil años.

El asombro ocasiona las auroras boreales hayan dado material a múltiples mitos de diferentes civilizaciones. Los vikingos, por ejemplo, creían que las luces del evento eran el reflejo de las armaduras de las valquirias, las diosas menores encargadas de llevar a los guerreros hacia el más allá.

Las auroras boreales son un fenómeno atmosférico que se manifiesta con luces naturales en el cielo. Los colores típicos que se despliegan en él suelen ser azul, rojo, amarillo, verde y naranja. Estas ondulaciones luminosas son vistas, sobre todo, en las regiones polares bajas.

La actividad que genera las auroras boreales comienza en el Sol. La estrella se conforma por partículas cargadas eléctricamente. Éstas son los iones, y aquellas que fluyen continuamente desde la superficie del astro dan lugar al viento solar.

Frente a la aproximación del viento solar, la Tierra cuenta con su campo magnético, mismo que impide que la emanación de la estrella dañe a la atmósfera terrestre y, en consecuencia, imposibilite la existencia de cualquier forma de vida en el planeta.

Aunque la mayor parte del viento solar es bloqueada por la magnetosfera, algunos iones alcanzan a quedar atrapados en la ionosfera. Esta capa de la atmósfera terrestre se centra alrededor de los polos geomagnéticos, los cuales marcan el eje inclinado del campo magnético de la Tierra.

Los iones que lograron ser entrar en la ionosfera empiezan a chocar con partículas de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera terrestre. Cuando esto sucede se libera una energía que, a su vez, produce un halo brillante alrededor de los polos y es así, como las auroras boreales se forman.

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