Aquellos que fuimos


El 30 de abril se celebra en México el “Día del niño y la niña”, la idea principal es recordar los derechos de los niños y promover su bienestar, por este motivo se realizan diversas actividades y eventos culturales, educativos y de entretenimiento en los que los pequeños están al centro, siendo homenajeados, consentidos, apapachados y haciéndoles saber lo valiosos e importantes que son.


El día del niño y la niña también es un buen pretexto para recordar nuestra infancia ahora que ya somos un poco mayores, si nos damos el permiso de explorar en nuestros recuerdos ¿qué encontraríamos?


Como un buscador de tesoros podemos mirar en aquellos días y recuperar momentos valiosos, los sueños que tal vez hemos olvidado a fuerzas de la rutina, aquella risa franca y ligera, los ojos luminosos, las piernas ágiles y los cabellos alborotados al viento, quizá es posible encontrar las fuerzas que ahora necesitamos para seguir adelante o para cambiar de rumbo.


¿Cómo eras de niño (a)? ¿Qué te gustaba? ¿Qué te daba miedo? ¿Qué te hacía reír hasta que te doliera la panza? ¿Cuál era tu platillo preferido? ¿Quién era tu persona favorita? ¿A qué te gustaba jugar? ¿Qué de ese niño aún está en ti?

Las redes sociales estos días se han inundado de fotos de pequeñitos (as), de esos que antes fuimos, y es increíble poder comparar la foto del ahora con la de años atrás, en casi todos es posible mirar la misma sonrisa, la mirada, la energía, es que esos niños y niñas ahí están, pero es que a veces nos olvidamos.


¿Cómo podríamos re encontrarnos con el niño que fuimos? Para disfrutar al máximo el día a día, para mirar con ojos nuevos lo que se presente, para reír a carcajadas con los amigos, para saborear un helado y sentir que es el mejor día de tu vida.


¿Cómo podríamos remontar lo que fue difícil y doloroso en nuestra infancia para hacerlo diferente con los niños que tenemos a cargo?


Si ese pequeño o pequeña nos pudiera ver ahora ¿qué podría decir de nosotros? ¿Seríamos su persona favorita o de confianza? ¿Le gustaría en quien nos hemos convertido?


En cada uno de nosotros habita ese pequeño, a veces valorado, apreciado y reconocido; otras veces olvidado y dejado de lado, en ocasiones aún con heridas y dolores que hay que sanar, pero ahí está, listo para lo que sea que necesites, sólo es cuestión de llamarle, abrazarlo con todas tus fuerzas y dejarte inundar por su alegría, inocencia, magia y amor.