Aquel pozo profundo

Por Deborah Buiza


En la vida hay momentos que se sienten como si hubieras caído en un pozo.


Hay pozos oscuros, profundos, húmedos, fríos y crueles. Hay otros menos profundos, un poco menos oscuros, con menos humedad y por tanto menos fríos, y quizá sólo un poco solitarios, pero pozos, al fin y al cabo. A veces, no caemos en un pozo, simplemente nos tropezamos con un charco y acabamos con lodo por todas partes y con los pies fríos, pero sólo eso.


Estoy casi segura que en algún momento de tu vida estuviste ahí y sé que saliste también, y que es probable que en algún momento puedas tropezar y caer en algún pozo o pocito, porque la vida tiene cosas inevitables y esos espacios lúgubres y pantanosos son parte de eso.


Sin escarbar demasiado en los recuerdos, pero con el propósito de capitalizar la experiencia, podrías identificar ¿qué fue lo que hiciste para salir de ese lugar?, ¿quiénes fueron tu red de apoyo? ¿si tuviste que modificar algo en tu pensamiento para “tirar” hacia arriba?


Desde el que eres ahora, si miras hacia atrás en ese momento es probable que puedas mirar aquellos momentos bajo otra luz y sentirte orgulloso de lo que pudiste lograr, dado que ya no estás ahí.


Fue difícil, duro, inquietante, atemorizante, rudo, inesperado e intimidante, por decir lo menos, sin embargo, de alguna forma, de algún modo saliste de ahí, quizás con la sorpresa de encontrarte aún más valiente, fuerte, poderoso, hábil y esperanzado, tal vez un poco raspado, pero aún más empoderado.


Y es que al final, aunque pueda sonar simplista y frívolo, esos momentos acaban pasando (afortunadamente) y se logra avanzar o superar o aceptar o trascender o dejar atrás o resignificar o remontar o re elaborar lo que nos sucede, porque todos hacemos cosas diferentes con lo que vamos viviendo.


Hoy quiero que estas líneas sean sólo son un pequeño recordatorio para ti (y deseo que no suenen a positivismo tóxico): si ahora estas en un momento “pozo” sólo recuerda que antes has podido salir, quizá no sólo, quizá no rápido y sin raspones, pero que sí, que si saliste antes ahora podrás volver a hacerlo, aunque aún no veas cómo.

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